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jueves, 1 de diciembre de 2011

Y PARECE QUE FUE AYER

Y parece que fue ayer cuando eras un punto en mi utero que apenas pude divisar en mi primera ecografía, en realidad, casi ni te vi pero escuché tu corazón latir con fuerza y velocidad, sonreí, y volví a sonreír aliviada cuando la doctora dijo que todo estaba bien. Y desde ese día iluminado de enero mi aventura comenzó, y tú mi pequeño  punto te hiciste sentir como nunca imagine pudiera hacerse sentir alguien que ni siquiera llegaba al centimetro de estatura. Asi fueron las cosas, asi se dieron, y sin dudarlo volvería a pasar por lo mismo nuevamente, no cambiaría nada de lo vivido, ni siquiera los malestares que tanto miedo me dieron al principio, y ahora agradezco pues me convirtió  en la persona que soy ahora.
Han pasado dos años desde entonces, dos maravillosos años en los que pasaste de ser ese punto casi imperceptible en una pantalla a una  niña que brilla con luz propia. Porque asi eres tu, iluminada, no como era yo cuando tenía tu edad, ya mi madre me lo ha contado, y no nos parecemos en nada. Tú eres independiente, valiente, sociable, sabes lo que quieres aunque a veces no lo puedas expresar con palabras, y entonces te frustas y lo demuestras sin temores ni verguenza, pero al mismo tiempo eres dulce y cariñosa, y buscas mi mirada con una sonrisa pícara como si acabaras de hacer una travesura, y escucho a tu voz tan suave llamarme "mamá titi", esa voz que dista tanto de la mía, chillona y sin gracia alguna.
El otro día te escuché contar hasta quince sin equivocarte y no me lo creía, el tiempo pasa tan rápido que me asusta, es casi siempre despiadado, pero asi nomás son las cosas, como tienen que ser y tú tienes que crecer aunque yo me resista y me quiera rebelar contra la naturaleza, y es que es tan lindo cuando te me acercas y me pides con una sonrisa un abrazo y juntas tu naricita con la mía, y si pues , sé que llegará el día  en que ya no me lo pedirás más, pero para que pensar en el futuro, es una mala costumbre que todavía no he podido erradicar a pesar de que tu papá siempre me dice, vive le presente y olvidate de mañana.
Si, parece que fue ayer cuando te vi por primera vez en la sala de operaciones, no tenías pelo y ahora tienes hasta para regalar, largo con las puntitas onduladas, me gusta y mucho. Desde que naciste no has dejado de sorprenderme y maravillarme, de comunicarte conmigo, primero con tus gestitos que aprendí a interpretar en la marcha y ahora con palabras que vas aprendiendo día con día,  ya hasta articulas frases y pides lo que realmente deseas, ya no interpreto, esa etapa ya pasó y la extraño un poco, ahora ya aprendiste a hablar y no te para nadie.

viernes, 16 de septiembre de 2011

CASTILLOS

Desde niña he construido castillos de arena, me encantaba construirlos con mi pala y mi balde, sentir la arena húmeda en mis manos, sentir como se iba chorreando  por mis dedos mientras alguna ola traviesa derrrumbaba sin piedad mi castillo, el que había construido con tanto esmero. Siempre sucedía lo mismo, apenas lo terminaba de construir alguna ola caprichosa que conseguía llegar hasta mi orilla lo derrumbaba, pero yo no me rendía, volvía de nuevo con mi pala y mi balde a la misma orilla para levantar otro. Y allí estaba yo, desafiando a la naturaleza con esa inocencia que creo conservo hasta el día de hoy, la diferencia es que ahora ya no construyo castillos de arena como cuando era niña, ahora, que voy por el mundo como la maga, distraída y divertida, inventado mundos felices, levanto grandes castillos de naipes, creyendo ingenuamente que son más fuertes y sólidos que los que solía construir cuando era chica, confirmando que soy más ingenua que cuando era esa niña  tenaz que no se rendía ante nada. Tan quijotesca me he vuelto que no quiero despertar sabiendo que afuera hay un mundo real que no para de girar, un mundo que de un solo bofetón me quiere regresar al punto de partida.Entonces, me escondo detrás de mi castillo que de un soplido podría venirse abajo, sin embargo, alli estoy de nuevo, creyéndome mis propios cuentos inventados por mí, soñando despierta, esperando lo que nunca podría llegar, pero yo espero porque aún creo que alguien me quiere como a la maga aunque no me guste el color amarillo como a ella, prefiero el verde, es más natural, mas inspirador. 
Nunca me visto de verde a pesar de que es mi color favorito, uso el negro porque se me ve mas delgada, y lo llamo por su nombre muchas veces pero creo que no me escucha o talvez si y no quiere que yo lo sepa, y entonces comienzo de nuevo a levantar mi castillo de naipes, el que creo fuerte y sólido, y lo siento a mi lado como cuando me vio por primera vez, y como pretexto para concerme me hizo  una pregunta intrascendente, y días después  me  buscaba por todos lados cuando me tenía frente a sus ojos que a veces no me querían ver. Entonces me acuerdo que salíamos a caminar por toda la avenida riendo, relojeando por las grandes tiendas miraflorinas, comiendo un helado Donofrio, mi favorito y el suyo, zambito de lúcuma y vainilla con chocolate, caminando de Miraflores a Chorrillos, como la maga y Horacio en París. Era cuestión de imaginación, como podría yo imaginar siquiera que aquello que parecía verdad no podría serlo totalmente, aunque hay todavía razones para seguir creyendo  que mi castillo puede seguir aún en pie, una fortaleza, un regalo de Dios con algunos arañones en sus naipes, es cierto que con el tiempo se gastan pero cuanto más usados, mas preciados. Y alli estoy yo de nuevo soñando con los ojos abiertos, sosteniendo mi castillo en el aire, no quiero que se derrumbe, ya no soy esa niña que no se cansaba de levantar castillos de arena una y otra vez.

martes, 30 de agosto de 2011

ALREDEDOR DE LA MESA

Sentarme a la mesa con mi familia ha sido para mì un acto sagrado, desde que tengo uso de razòn hemos almorzado en familia, costumbre que mis padres nos impusieron a mi hermana y a mi desde que èramos chicas, digo nos impusieron porque literalmente fue asî, y aunque no tuvièramos ganas de sentarnos a la mesa lo tenìamos que hacer y punto.
Ahora que ya no vivo con mis padres extraño sentarme a la mesa en familia, especialmente la sobremesa que era el ùnico momento en el que podìamos conversar sin apuros, y escuchar todas las historias de mi padre, y gracias a esas historias conocì a mi abuelo al que  nunca en mi vida he  visto ni escuchado porque muriò antes de que yo naciera, puedo afirmar que lo conozco perfectamente, que sè de su gusto por los juegos de mesa y las apuestas, de su amor incondicional a la abuela, de su inteligencia privilegiada, de sus triunfos profesionales, de su gusto por la buena comida, de sus entrañables amigos que lo acompañaron siempre, de sus sufrimientos y frustraciones, de las travesuras de su perro bobby, y aunque nunca lo haya visto lo imagino tal como realmente creo que fue.
Mi padre ha sido y es un gran contador de historias y anècdotas, y era durante las sobremesas maravillosas que compartìamos a diario que nos iba relatando cada una de ellas, a mi me encantaba escucharlo y me hacìan gracia las gesticulaciones de su rostro, y aunque ùltimamente, por la edad, repite las mismas historias, a mi me parecen igual de geniales. No me imagino a mi padre callado despuès del almuerzo o levantàndose de la mesa apenas terminada su comida, no recuerdo que lo haya hecho alguna vez, si es que estaba apurado igual contaba alguna historia corta. Y que decir de mi madre, es también una muy buena contadora de historias, no como mi padre, como mi padre nadie que yo conozca, pero allí estaba ella contándonos las peripecias de su padre en la selva, de su estricta manera de conducir su vida y la de sus hijos, de sus constantes viajes en canoa, de sus visitas junto a destacados médicos al leprosorio donde mas de una vez se le encogió el corazón ante tanto sufrimiento, de su amistad con el padre Giner que de tanto lavarse las manos para no contagiarse de la lepra, no solo se contagió  sino que termino muerto mas por la impresión de saberse enfermo  que por la propia enfermedad. 
Si, extraño mucho las sobremesas, esos mágicos momentos del día en el que èramos uno solo en torno a una mesa, en la que cada uno ocupaba siempre la misma silla, nadie se sentaba jamás en la silla del otro, aunque no estuviera en casa  esa silla quedaba vacía. Y a veces, cuando me entra la nostalgia como hoy extraño mi silla, el lugar que ocupaba en esa mesa que ya no es mía, y aunque se que mi silla no la ocupa nadie, me hace pensar que con el transcurrir del tiempo cada uno de nosotros irá dejando su silla desocupada, y un vacío enorme en el corazón de los que le sobreviven. 


viernes, 19 de agosto de 2011

LA RAZON DE LA SIN RAZON


Mi padre era un fumador empedernido hasta que un día decidió dejar de fumar, no sabe exactamente por que tomó una decisión tan radical de la noche a la mañana (decisión de la que no se arrepiente en lo absoluto). No había sucedido nada fuera de lo común que lo obligase a dejar así de sopetón el vicio del que había sido víctima durante casi cuarenta años, simplemente ese día se levantó de la cama sin deseos de fumar, y antes de empezar a cuestionarse por que no tenía ganas de hacerlo, en realidad sabía de antemano que si empezaba con la pensadera terminaría encendiendo un cigarrillo, y quizá ese motivo pesó mas que cualquier otro razonamiento, se dijo así mismo que había llegado el momento de dejar de fumar, aunque no tuviera en ese preciso momento un motivo que lo obligase a hacerlo. Fumaba cigarrillos Ducal, me parece que hace buen tiempo esa marca está fuera de circulación, fumaba más de una cajetilla, no sé si dos, pero una cajetilla completa si que se la fumaba durante el día, sin ningún tipo de remordimiento, es más, me atrevería a decir que mientras fumaba se sentía el hombre más feliz de la tierra, se le veía en la cara, a pesar de haber leído en la cajetilla que fumar es dañino para la salud, se le veía feliz, era como si  se sintiera inmortal expulsando humo por todos lados, pero como todo en la vida tiene un motivo de ser o parecer, a mi padre después de cuarenta años le vino la cordura que había perdido y dejó de  fumar, y hasta el momento no ha sufrido secuela alguna por tantos años de contaminación pulmonar, a diferencia de su hermana que dejó de fumar el día que la llevaron al hospital  en ambulancia al borde de la muerte, diagnóstico, enfisema pulmonar grave, la tía tuvo que tocar fondo para dejar de hacerlo, asi de seria fue la cosa, con síncope y todo, y ahora está sometida a la horca, como le dice ella a las largas horas que tiene que pasar durante el día con el oxigeno conectado, pues ya es imposible que ella pueda estar un solo día sin oxígeno, asi que a aguantarse nomás para seguir viviendo.
Mi amiga Margarita solía engañarse a sí misma diciendo que los cigarrillos hamilton no tiene casi nada de nicotina y que nadie podría morirse por fumarlos porque eran demasiado suaves como para causar algún daño. Lo cierto es que mi amiga Margarita empezó a perder peso y a sentirse cansada, diagnóstico, cáncer, tan agresivo que se la llevó en menos de lo que canta un gallo, y a mi me dejó la sensación de no haber hecho lo suficiente, de no haber hecho nada. Ella decía que se sentía sola y el cigarrillo era su única compañia, y yo me pregunto que tan sola se podía sentir para que su compañia sea al mismo tiempo su verdugo, y la respuesta me deja con una sensación de culpabilidad que me duele.
Cuenta mi padre que mi abuelo solía apostar en el club algunos soles porque según sus propias palabras era una manera de apaciaguar su soledad, ese vacío que había dejado mi abuela cuando se enfermó de la mente y el corazón, apostaba fumando y fumando, nunca paró por propia voluntad, sus males lo obligaron a hacerlo, como mi tía, tuvo que tocar fondo, aunque demasiado tarde porque a él ni el oxígeno pudo salvarlo.
Después de estás historias estoy convencida de que las situaciones inexplicables, no lo son tanto, y que a veces las sin razón tienen toda la razón, y que mi padre sin motivo aparente tomó la mejor decisión de su vida.

domingo, 31 de julio de 2011

ANA LU Y SU PA

Ana Lu tiene una papitis enfermiza, desde que abre el ojo a las seis de la mañana lo único que dice es "pa", lo busca y lo rebusca con la mirada mientras emite algunos gemidos que suenan a lamento porque su pa no está en la habitación. Entonces como buena ma me acercó a su cuna, la mimó, la besó, pero  ella lo único que realmente quiere es que la baje de la cuna para que pueda ir en búsqueda de su pa. Yo, no puedo más que complacerla, primero, porque no me gusta sentirla triste, y segundo, porque ya me convencí de que hace mucho tiempo yo ya pasé a un segundo plano en su vida. Apenas la bajo de la cuna  va corriendo hacia la computadora porque sabe perfectamente que a esa hora su pa suele estar alli, y antes de estrellarse contra la silla o cualquier objeto que se encuentre en medio del camino, se detiene, lo mira con una amplia sonrisa, le extiende los brazos sin perderlo de vista, por supuesto que su pa le sonríe también, corre a su encuentro,  la carga inmediatamente  mientras ella hunde su carita en su pecho, después de un rato de haberlo llenado de amor,  voltea y me mira con una mirada victoriosa, como diciéndome, es mi pa y es solo mío. Asi son la cosas, y no voy a negar que a veces me entran los celos, y desearía que ella me regalará tan solo la milésima parte del amor que le da a su pa, pero no, eso no sucede, es mas cuando me acercó para cargarla, me grita a la cara "no no no" y se aferra a su pa con todas sus fuerzas, y yo  me voy derrotada a hacer cualquier cosa y si no tengo nada que hacer en ese momento me invento alguna cosa para hacer. Y es que su sonrisa, que solo me regala de vez en cuando, osea cuando su pa no está,  me mata, me encanta, me alegra el día, como dice mi madre, de lo bueno poco.

sábado, 23 de julio de 2011

LA SOÑADORA

Desde chica he sido una soñadora empedernida hasta el punto de creerme mis propios sueños inventados, en realidad no sabía que soñaba, era simplemente mi imaginación que volaba y yo la dejaba volar sin darme cuenta, era un acto involuntario, incontrolable, no pensado. Quizá porque era una niña solitaria que había aprendido a convivir en un mundo de adultos, donde ocupaban mas espacios los problemas cotidianos que los juegos de una niña a la que no le faltaba nada y por lo tanto todo estaba bien. Pero yo no sentía que todo estuviera bien, es mas, tenía la absoluta certeza de que algo que no entendía ni sabía exactamente que era no estaba del todo bien. Algo que mi mente infantil no llegaba a comprender totalmente pero intuía con esa intuición innata que poseen todos los niños desde que están en el vientre de sus madres. Entonces fantasear que era otra niña que tenìa  muchas amigas que solo existían en mi imaginación, con las que conversaba y hasta llamaba por sus nombres, todos inventados por mi, se convirtió en un juego divertido, en un juego que me convertía en una niña momentaneamente  feliz, donde dejaba por unas horas de lado a esa niña solitaria y tímida que habitaba en mí. Esa niña solitaria que no quería ser pero era porque asì lo decidieron por mí. Pero en mis sueños yo decidía  por mí y por ellos, y por todos los demás, y yo escogía mi nombre y el de mis amigas, y era como yo quería ser y no como otros querían o esperaban que sea aunque no me lo dijeran, es mas creo que nunca me lo dijeron,  que yo recuerde. Y aunque a veces me vuelven a la memoria esos momentos mágicos en los que podía transformar mi realidad infantil  en otra mas agradable, ahora mi realidad es más linda que cualquier sueño por mas maravilloso que este sea, es una realidad  que supera largamente a la ficción y me gusta que así sea porque mi Ana Lucía es mi más grande  sueño, el  que finalmente  si se hizo de verdad.

martes, 12 de julio de 2011

AÑORANZAS

Tengo cinco años y una tìa que me cuenta un cuento para que me coma toda la comida, siempre el mismo cuento, los tres chanchitos,  que de tanto contármelo se convirtió en mi cuento favorito. Extraño a mi tìa, y su gracia para contar cuentos aunque siempre me contara el mismo cuento, pero era tan ingeniosa que a pesar de ser el mismo cada semana me parecía diferente y la escuchaba con la misma atención que la primera vez. Extraño también su paciencia infinita para darme de comer, para llevarme de paseo considerando lo temeraria  que era a los cinco años, sus regalos navideños que esperaba todo el año porque sabía que mi tía se esmeraba en esas fechas para hacerme feliz, su voz ronca y chillona que contrastaba con la suave y delicada voz de su madre, que era mi abuela a la que extraño aún màs que a mi tía cuenta cuentos. 
Estoy por cumplir quince años y mi padre me dice que mi abuelita està muy grave, mi abuelita papayita, a la que adoraba con locura, justamente por sus locuras, por su extraña manera de ser, solitaria y ausente, como si estuviera siempre fuera de este mundo, ensimismada en sus propios pensamientos, un ser tan impredecible como insensato pero con un toque de lucidez en el momento exacto y preciso.  Mi padre me lo dijo de sopetón, sin anestesia, y yo que pensaba que mi abuelita era inmortal me di con la ingrata sorpresa de que era tan humana como cualquiera, y que la muerte era por lo tanto naturalmente posible también en ella. 
Soy una adolescente consumada y la conozco una mañana en la que estaban haciendo un censo nacional, me impresionaron su ojos intensos y ese aire despreocupado característico en ella. Pasábamos algunas noches tertuliando mientras ella pintaba algún hermoso cuadro, me encantaban sus caballos de paso, no parecían seres inanimados, todo lo contrario, aparecían ante mis ojos, galopantes al compás del viento. La verdad es que la echo tanto de menos, por sus historias increíbles, por sus audacias que me dejaban con la boca abierta, por ser mi gran amiga considerando la brecha generacional que nos distanciaba pero que a ella nunca pareció importarle ni a mi tampoco. 
Estoy en cuarto ciclo de una carrera que nunca me gustó pero que terminé por complacer al resto, estoy desanimada y con muchas ganas de tirar la toalla cuando conocí a Coco. Compartíamos el gusto por el teatro, el cine, las caminatas por el malecón de Barranco y el gusto por los viajes. Mi amiga trotamundos, no sè si quedó algún lugar del planeta que ella no haya visitado, y yo que en esa época era muy joven y quería comerme el mundo, nadie mejor que Coco para asesorarme en tan ambicioso proyecto. No sè que será de su vida, en que lugar estará, solo sè que la extraño a morir.
Es el año 2000, coyuntura política, y en medio del caos la conozco, es ante los ojos del Perú implacable y fuerte, y es para los míos, maternal y cálida. Me conmueve su lealtad y entereza, y esa disciplina que ha sabido mantener a travès de los años. Se hace extrañar como ninguna y hoy màs que ayer. 
Nunca he sido de extrañar, eso decía porque realmente  lo creía asi, sin embargo, me he dado cuenta que si extraño y mucho.

jueves, 7 de julio de 2011

LA TOS MAJADERA

La miro dormir pero en realidad no duerme, tiene los ojitos cerrados pero no duerme, no puede dormir aunque se muera de sueño, de verdad lo intenta, se acomoda y acomoda al chupón dentro de su boca, junta sus manitos   y sus pies, está echada de costado, es su posición favorita, a mi se me hace un nudo en la garganta, se me oprime el corazón porque no para de toser a pesar de que le he dado todos los medicamentos que su pediatra me ha recetado. La he llevado para que la revise, me dice que realmente no tiene nada de importancia, solo una tos que se le irá quitando en el transcurso de los próximos dìas, pero a mi no me parece una simple tos, todo lo contrario, es una tos majadera que la tiene sometida a noches sin dormir, que la pone a temblar, que le hace vomitar. Como me puede decir entonces que es una simple tos si Ana Lu no puede conciliar el sueño y cuando está a punto de conseguirlo le viene la tos de nuevo, tose y tose y tose y no para de hacerlo mientras su carita se llena de lágrimas y la mía tambien, y al verla así siento una impotencia que no puedo explicar, una mezcla de rabia y angustia  que me asusta. Entonces la acompaño mientras tose sin parar y me siento aún peor porque no puedo evitarle   el sufrimiento, pero ahí estamos las dos recostadas en mi cama, yo  haciendo mi mejor esfuerzo para aliviarla aunque  no lo consiga, y ella mirándome fijamente con sus ojitos humedecidos y cansados, y pienso en lo valiente que es ella y en lo cobarde que soy yo, en todas las lecciones de vida que me da y en lo torpe que soy para darme cuenta de que sus enseñanzas son mi mayor fortuna. Creo que no debo pensar mucho sino dejarme llevar por mi intuición, pero es inevitable dejar de hacerlo cuando la veo sufriendo, sin embargo, ella no se deja vencer cuando yo ya estoy vencida y me dice con su mirada tierna,   mamà es una simple tos como dice mi doctor, ya pasara, solo dame mis remedios y mucho amor, no te cuestiones tanto que lo estás haciendo mejor de lo que tù  crees, tù sola presencia a mi lado  me alivia, me hace feliz, y yo la lleno de besos hasta que se gasten sus cachetes, la acurruco a mi lado como cuando tenia unos cuantos meses y mi calor era lo único que la calmaba,  y ella sonríe  entre lagrimitas porque así es ella, valiente como ninguna, nunca se da por vencida, y menos aún por una simple tos como dice el pediatra, aunque yo discrepe con sus apreciaciones.

martes, 28 de junio de 2011

Y DESPUES DE VEINTICINCO AÑOS



Ha pasado un cuarto de siglo, parecen muchos años aunque después de verlas no me parecieron tantos. Las reconocí a todas, unas más rubias, otras más flacas, algunas igual de alegres y divertidas, otras un poco introvertidas, en realidad siempre lo fueron o al menos las recuerdo así. l Las divertidas y alocadas seguìan siéndolo, parecía como que el tiempo se hubiera detenido en cada una de ellas, y me preguntaba por qué tenìa la sensación de que seguíamos siendo en esencia las mismas personas, claro con alguno que otro rasguño en el alma, inevitable en veinticinco años, no en vano pasa el tiempo. Pero allí estábamos las que quisimos ir, las que teníamos poco o mucho que contar porque hemos pasado once años juntas y aunque nada sea igual todos los buenos recuerdos aparecen en la memoria. Y yo que soy nostálgica  por naturaleza y conservo desde niña la absurda manìa de volver al pasado, ese día pude darme cuenta de que más que solo simples recuerdos quedaban en nosotras, pequeñas cosas con las que fuimos felices, y entonces volvimos nuevamente a reunirnos para recordar la felicidad con la misma frescura de cuando eramos niñas, y ahi estábamos, las chanconas, las traviesas, las calladitas, las femeninas, las teatreras, las relajadas, las comunicativas, reconociéndonos unas en otras como si los años no hubieran pasado. Y en efecto esa noche no pasaron o no quisimos que pasaran o simplemente estábamos felices como cuando eramos niñas y aún nos quedaba esa pizca de inocencia en la mirada. 

jueves, 23 de junio de 2011

MIS RINCONES FAVORITOS

Desde chica he tenido un rincón favorito, ahora que recuerdo, solía pasar largas horas jugando en un pequeño bar junto a la sala de la casa de mis padres, un bar que tenía una media pared que me protegía del mundo exterior, ahi me tumbaba sobre unos cojines a mirar el techo agrietado mientras pensaba en mi próxima travesura, la planeaba tomando en cuenta hasta el mínimo detalle, y cuando me cansaba de pensar llevaba a todas mis muñecas a ese rinconcito que se había convertido  en mi refugio, para peinarlas, vestirlas, mimarlas. Después de algunos años nos mudamos de casa a otra un poco más pequeña, en esa casa no había un bar ni nada que se le pareciese, sin embargo, no pasaron muchos días para que yo me refugiara en un nuevo rincón, una esquina del pasillo que conducía a las habitaciones, ahi puse algunos de mis tesoros bien pegaditos a la pared como para que nadie mas que yo los viera pero era imposible que pasaran inadvertidos, ya no estaba esa media pared que me protegía del mundo exterior. Pero ahi estaba yo sentada en el piso con la espalda recostada en esa esquina mirando un techo más estrecho y sin grietas, que al principio me parecía ajeno, pero que con el transcurrir de los días  fui sintiendo como mío, era mi pedacito de cielo, de cemento duro y desteñido, mi rincón favorito aunque no fuera tan bonito como el de mi casa anterior. Después de cinco años volví a mudarme, era ya grande como para buscarme un rincón en mi nueva casa, sin embargo, y cuando menos lo esperaba mi nuevo rincón me encontró a mí,  era mi nueva habitación, pero no toda la habitación, que va,  sino un espacio muy pequeño donde empecé a escribir mis primeros cuentos, era un escritorio empotrado en la pared, estaba tan metido que casi no se me veía desde la puerta. En ese escritorio pasaba tardes enteras escribiendo, leyendo, soñando, era el rincón de la inspiración.
Luego,  yo terminé convirtiéndome en un rincón, pero no toda yo, sino mi panza, ese fue el rincón de la vida donde vivó Analu durante nueve meses, su lugar  favorito, donde estaba calientita y protegida del mundo que la rodeaba y le era aún desconocido.  Un rincón que no era como ninguno de todos los anteriores porque ya no era solo mío, era también de ella, su refugio de nubes donde nunca estaba sola y me llamaba a pataditas. Era divertido sentirla dentro de mi panza, un poco doloroso, es cierto, pero no por eso menos divertido, pues tenía la sensación de que mi panza le quedaba chica y era gracioso sentirla abrirse espacio a patadita limpia.
Ahora ya no busco ni me buscan a mí, no hay nada que buscar ni encontrar  porque no he perdido nada ni ella me ha perdido a mí solamente ha cambiado de rincón, de mi panza a mi corazón.

jueves, 16 de junio de 2011

EL AMOR

¿Qué es el amor? son los ojos cansados de mi padre que no se rinden a pesar de las adversidades, es la fortaleza de mi madre que se hace grande para  protegerme hasta de mi propia sombra, es la comprensión de mi amiga Pilar que nunca me ha juzgado y ha guardado como suyos mis secretos, es el abrazo cálido de mi abuelita papayita a la que echo tanto de menos, son las palabras de aliento de Ramón que me animan cuando siento que ya no doy mas, son las conversaciones amenas con mi amiga Martha, las tertulias hasta la madrugada  en el Haiti con Margarita, las historias graciosas de Teresita mientras pintaba sus caballos de paso y se reía de ella misma, las llamadas de atención del nono cuando hacía una de las mías, que valgan verdades fueron muchas, las idas al teatro con mi amiga Coco a la que hace tiempo no veo y recuerdo constantemente, los  silencios melancólicos de mi hermana que me lo dicen absolutamente todo, la risa de mi Ana Lu cuando me siente llegar, las tardes en el parque rodeada de niños que juegan, ríen y son felices con un jueguete ajeno o persiguiendo una pelota vieja, son los recuerdos que regresan a mi memoria para recordarme que estoy viva aunque algunos de los que me amaron se hayan ido. El amor es algo que siento pero no sé explicar cuando te veo y me llamas cariñosamente Titi, es un nudo en la garganta cuando pensé que mi padre se iba para siempre y  un milagro lo hizo volver, es la vida misma que me enseña vivir y a convivir, es levantar el teléfono y escuchar tu voz, es saber que me has perdonado aunque no lo merecía, es volver a ti aunque a veces tenga ganas de irme, es dejarte ser tu mismo, es dejarla libre cuando llegue el momento sin ponerme a llorar, es decir lo que siento aunque no me escuchen, el amor es a veces silencioso y otras milagroso, es más simple de lo que parece y menos complicado de lo que creía.

domingo, 12 de junio de 2011

HOLA ANA LU

Ana Lu, todos los juegos y los cuentos, la dulzura indescriptible de tu carita de ángel, esas ganas locas de descubrir lo que crees oculto en mi bolsillo y en el tuyo, no desistes, buscas y buscas, y yo te observo desde mi ventana pensando en lo maravillosa que es tu curiosidad. Eres así, curiosa y juguetona, y yo a tu lado me hago también chiquita, me reinventas mientras yo me invento juegos nuevos, son esos pequeños momentos los que me dicen que nada ni nadie  nos podría separar porque las dos formamos un equipo indestructible, y segura estoy que en nuestras vidas habrán cielos nuevos, muchas sonrisas y quizá alguna que otra lágrima que aunque quisiera no podré evitar.
Ya no estoy sola, eres mi alegría, mi pequeña torbellino vestida de esperanza. No me he vuelto a sentir triste desde que naciste,  y hasta he olvidado las veces que me han lastimado porque tu curaste mis heridas con una simple sonrisa o con   tus grititos de alegría, esos que sueles hacer mientras juegas, es tu manera de darme amor, de decirme te amo mamá pero no lo puedo expresar con palabras. Y yo, me vuelvo de nuevo pequeña, pero no llego a tu altura, que va, ya no tengo tu inocencia ni tus ganas de soñar, se las llevaron los años por mas que me haga chiquita de vez en cuando, pero tú no te rindes y me dices con tu mirada que es posible seguir soñando aunque ya no tenga tu inocencia . Sabes, cuando te veo revoloteando por la casa como si el mundo solo fueran tus muñecas y tus juguetes, quisiera detener el tiempo como quien pulsa una tecla para congelar una imagen, pero no puedo hacerlo porque aunque yo no quiera tienes que crecer y hacerte fuerte pero no como mamá, yo era muy débil a tu edad y tu amenazas con ser mucho más valiente e independiente que yo, y me gusta la idea, lo que no me gusta es que para eso tengas que crecer, pero es la ley de la vida, y quisiera infringirla sin pagar una multa o ir a la cárcel por mamá rebelde. Y te miro mientras  pienso en como detener el tiempo y tú te ríes como si adivinaras mis pensamientos, y me gusta tu risa limpia, transparente como el agua que tomas en tu toma todo, el que te gusta tanto y no le prestas a nadie. Así eres mi pequeña Ana Lu, la reina de mi vida.  

martes, 7 de junio de 2011

EN LA VARIEDAD ESTA EL GUSTO

Vivo en un país, como dice un político que me desagrada mucho, donde habitan todas las sangres. Debo admitir que tiene razón aunque el político en mención no me guste nada. Somos personas con características particulares que nos hacen únicos y facilmente diferenciables unos de otros. Será el clima o la comida, pero lo cierto es que creo que  ambas cosas tienen mucha influencia en el actuar y el sentir contidiano de cada uno de nosotros.
Se dice que la Selva siempre anda de fiesta, de baile en baile, y como no va a ser con ese esplendoroso sol que se hace sentir apenas despunta la mañana para alegrarle el día a cualquiera. Sí, en la selva se celebra todo lo que hay que celebrar y si no hay nada que celebrar igual nomás se baila y se come, y se invita a la fiesta  al vecino y al amigo del vecino y al amigo del amigo del vecino, no hay problema, total la comida nunca falta ni sus afrodisiacos tragos que tienen la virtud de invitar cordialmente al amor porque en la selva se ama, y el que no ama mejor que no vaya a la fiesta ni a la Selva. Asi son, amigables, alegres, calientes por el sol o por sus afrodisiacos o por su propia naturaleza o como dice una amiga por ahi por las motos, porque no hay nada más sexy que una chica manejando moto mientras sus cabellos flotan en el aire.
En cambio en la sierra la gente anda tapadita, las mujeres desconfían de los extraños, tienen la mirada calmada, como triste, son más bien tímidas, pero no por eso tontas, será el frío que por las noches se mete hasta en los huesos y les quita las ganas de sonreir, y las hace parecer tristes cuando en realidad me imagino  no lo serán tanto. Son creativas, unas verdaderas artistas, autodidactas, cuyo talento les viene de antaño y lo transmiten de generación en generación. Asi son, felices aunque por fuera parezcan tristes, es que asi son las artistas, melancólicas por naturaleza.
Y ahora me toca a mí, y la verdad es que no me reconozco ni en una ni en otra, ni chicha ni limonada, no soy ni feliz ni triste, termino medio nomás, como lo somos la mayoría de capitalinas que vamos por la vida corriendo, nunca tenemos  tiempo para nada, y menos aún para pensar en el otro, suficiente tenemos con nosotras mismas y nuestros problemas, será también por el clima que no termina de definirse, que no es ni frío ni caluroso, o por la comida que por lo general es al paso, o por el bullicio de la ciudad que está cada día más caótica si no me creen  pregúntenle a Susana Villarán.
Somos diferentes y es maravillosos y divertido, en la diversidad está el gusto, pero mientras no lo entendamos de esa forma, seguiremos siendo tres países en uno, y la idea es que seamos un solo país con tres regiones diferentes que se entienden y se quieren.

sábado, 14 de mayo de 2011

ANA LU EN MANCORA

Llegamos. Al fin, dijo mi esposo mientras  acostaba a Ana Lu que había llegado dormida al hotel. Eran más de las diez de la noche, y considerando que Ana Lu suele acostarse a las siete de la noche era totalmente comprensible que la pobre estuviera profundamente dormida. 
Al día siguiente nos levantamos muy temprano, teníamos ganas de salir corriendo de la habitación para verlo todo, ¿Qué era todo? simplemente el mar que desde nuestra ventana se veía grandioso, infinitamente azulado verdoso,  mas bonito que en la página de internet de donde habíamos sacado la información para el viaje, y eso que en esas páginas suelen exagerar la belleza de los lugares con el famoso fotoshop. Pero para Ana Lu el mar no era digamos lo que capturó su atención, todo lo contrario, le dio miedo, de arranque lloró al oir el sonido de las olas mientras su papá intentaba sin resultado alguno llevarla hacia la orilla, no no no le decía llorando mientras escondía su carita llena de lágrimas en su pecho. Por supuesto que no quisimos someterla a un sufrimiento innecesario por lo que terminamos llevándola nuevamente al hotel. De pronto se había calmado, no lloraba y empezó a gritar la única palabra que sabe decir "agua" y en la piscina llena de agua se metió con una amplia sonrisa en su carita que ya no tenía lágrimas, pataleaba, jugaba con el agua, se la tomaba, caminaba alrededor de la piscina, sonreía, gritaba de alegría y después de nó sé cuanto rato,  supuse que había pasado mucho tiempo porque sus manitas ya estaban totalmente arrugadas, intenté sacarla sin éxito de la piscina. Ella no quería salir y la verdad yo ya  no quería que saliera aunque se le arrugara toda la piel porque hacía mucho tiempo que no la veía tan feliz. Era toda una niña mancoreña con pinta de mini hippie, con los pelos despeinados y una casaquita con capucha que la protegía de los vientos que empezaban a soplar con fuerza durante la tarde. Una niña mancoreña con chupón y pañales de winnie pooh, una niña feliz disfrutando de la naturaleza, el aroma a sal, los vientos cálidos, y las tardes llenas de diversión en la piscina.
La mascota del hotel era un simpaticó gatito que merodeaba por todos lados, y al que Ana Lu llamaba gritándole gua guao porque para ella todos los animales de cuatro patas son guao guaos.Era gracioso escucharla cuando llamaba al gatito, y era más gracioso aún verla posar para las fotos que su papá no se cansaba de tomarle, es una posera con estilo, coquetísima y loquísima. No cabe duda que este viaje fue divertido y sobretodo muy estimulante para mi pequeña Ana Lu.

lunes, 7 de febrero de 2011

LA NIÑA DE LA GUERRA

La primera vez que la vi me impresionaron sus maravillosos ojos verdes porque  expresaban cierta tristeza, quizà nostalgia del pasado, de un pasado que fui descubriendo con el transcurrir de los años. La recuerdo parada en la puerta de su departamento con un moño hecho a la loca, siempre sus moños fueron hechos a la loca, un pincel en la mano, la ropa manchada de pintura,  sus manos temblorosas, respondiendo de mala gana las preguntas que le hacìa una señorita. Teresita parecìa apurada, impaciente, con ganas de cerrarle la puerta en la cara, no lo hizo, pudieron màs sus buenos modales, a los que a veces dejaba de lado porque la verdad nunca le importò lo que la gente pensara de ella ni de sus modales. Yo tenìa unos catorce años, poca verguenza y mucha curiosidad por descubrir lo que habìa detràs de esa puerta a medio abrir, sin embargo, algo de temor me daban esos maravillosos ojos verde que parecìan tristes, enigmàticos, como si tuvieran una larga historia que quisieran contar.  De pronto escuchè a la señorita despedirse amablemente mientras Teresita hacìa un gesto forzado con los labios intentando un sonrisa fallida mientras la mujer desaparecìa por los largos pasillos del edificio, me dio risa la escena, a Teresita tambièn, y de pronto nos encontramos las dos rièndonos juntas en la sala de su departamento. Colgados en las paredes muchos cuadros, algunas fotografias, un ambiente alegre  que contrastaba con sus ojos coloridos pero tristes, y allì en medio de ese carnaval bohemio estaba yo, con mis catorce años recièn cumplidos jugando a ser grande, sintièndome libre, escuchando sus historias contadas con tanta gracia porque ella era asi, graciosa y elegante, aunque se vistiera con esos horribles pantalones de franela desteñida y su tìpico moño hecho a la loca, lucía  elegante porque a ella la elegancia se le salìa por los poros, no necesitaba ni una pizca de maquillaje para verse hermosa, ni lucir trapos caros para brillar ni para cautivar. Teresita,  parecìa estar siempre en otro mundo, con la mirada puesta en el horizonte, en ese horizonte que tantas tardes observaba desde la cubierta del barco que la sacò de España para llevarla por el mundo cuando su padre aùn la llamaba cariñosamente Nena. Asi llegò al Perù, despuès de algunas peripecias y despuès de haber besado algunos sapos. Llegò para quedarse porque ella así lo decidió. Era pasional y esa misma pasiòn que ponìa en cada uno de sus cuadros la condujo hacìa èl, su maestro, y por èl se quedò, por los caballos de paso, por la playa, y porque ya no querìa ser de nuevo una niña de la guerra. Y ahora que ya no està la sigo recordando tal y como la vi la primera vez, con ese aire despreocupado, con las manos manchadas de pintura, diciendo unas cuantas groserìas mientras me contaba sus historias, caminando por  la calle con direcciòn a la nada,  mirando el suelo como si buscara algo, y aunque es inevitable que no me sienta triste cuando pienso en ella, al mismo tiempo puedo sonreir recordando sus locuras y sus ganas constantes de reirse de ella misma. Teresita pintò lo que le dio la gana, amò sin discreciòn, escribiò un libro y creo que finalmente fue feliz.

sábado, 22 de enero de 2011

Fragmento de mi libro de relatos"De recuerdos y sueños y amores y mas...


"DE RECUERDOS Y SUEÑOS Y AMORES Y MAS

Fragmento de mi libro de relatos "De recuerdos y sueños y amores y mas...

- Papito, papi querido, sigue leyendo, me gusta escuchar tu voz, mamá dice que tu voz tiene carácter. ¿Qué es carácter, papi? responde.
- ¿Qué más dice tu madre?
- Que pronto te irás de casa. Yo le grito con toda mi voz, “mamá mentirosa”, “mamá mala”. ¿Por qué mamá dice mentiras? Papito responde, ¿papi se fue a la luna? – preguntaba Mariana cuando lo notaba completamente ausente. Mamá se escondió para llorar, dice que es un juego nuevo, papi, no me gusta ese juego. Creo que se volvió loca como la abuela.
- Mariana, baja la voz, la abuela está enferma.
- Mamá dice que está loca y que por su culpa se murió el abuelo francés.
- Basta niña, ya tienes ocho años.
- ¿Y tú cuántos años tienes?
- Muchos.
- ¿Cuántos?
- No te importa.
- Mi papi se volvió viejo, como al abuelo francés le llegó el climaterio.
- ¡Mariana! ¿Dónde escuchaste esa tontería?
- Me lo dijo mamá.
- No lo repitas.
- ¿Por qué?
- Porque no.
- Entonces es verdad. Mi papito ya no puede con una mujer.
- Te voy a lavar la boca con jabón.
- ¡Ah!, no papito, por favorcito no lo hagas. Le suplicaba mientras resbalaban por sus mejillas unas cuantas lágrimas de cocodrilo.
- Pórtate bien.
- Te lo prometo papito, pero no me laves la boca.
- Vamos a partir la torta.
- Mamá sigue jugando el nuevo juego, ¿Cuánto faltará para que se le acaben las lágrimas?
- Llama a tu madre.
- Está jugando el juego triste. Mamá la llorona, la abuela loca, vaya familia la que tengo.
- Basta, qué rápido se te olvidan las promesas. ¿Sabes qué les pasa a las niñitas que no cumplen sus promesas?
- Sí.
- ¿Qué les sucede?
- Se las lleva el diablo.
- ¿Quién te dijo eso?
- Mamá.
- Ella te mintió, el diablo no existe.
- Eso no es verdad – replicó Mariana gritando- sí existe y vive en el infierno.
- Claro que no.
- Si el diablo no existe entonces tampoco existe Dios - le dijo Mariana muy resuelta. El padre enmudeció, la miró fijamente a los ojos sin parpadear. Las palabras de su hija le sonaron como un cañonazo en sus oídos, su rostro se agrandó y el papá perdió la serenidad que a los ojos de Mariana siempre había sido su mejor virtud. El padre estaba asustado y ella no lo podía creer. Por primera vez lo advirtió como a un hombre común y silvestre, no era más el superhombre, al que había inventado para sentirse protegida. Contéstame papá, ¿Dios tampoco existe?
- No, pequeña - respondió luego de un sin fin de reflexiones y una larga pausa.
- ¡Qué estás diciendo! – Exclamó gritando- Dios vive en el cielo donde también vive el abuelo francés. Papá estás loco como la abuela.
- Cálmate Mariana – decía suplicante el padre mientras le sujetaba los hombros. Ven, vamos a soplar las velitas, todos te esperan.
- Contéstame ¿Dónde está el abuelo francés? el padre no hablaba, permaneció en silencio tratando de encontrar una respuesta. ¡Ah!, Exclamó la niña, no lo sabes, ¿verdad?
- Vamos al comedor.
- No voy, primero dime ¿Dónde vive el abuelo?
- Mariana, todos los invitados nos esperan – el papá se impacientó, la tomó de la mano, Mariana se soltó de un tirón y se apoyó en la pared – Dios existe, me lo dijo mamá, como también existe el diablo. Ahora lo sabes y más te vale que no lo olvides. Imprevistamente el papá se rindió ante una criatura de ocho años. Cuando lo vio vencido sintió tanta lástima por él como la siente ahora.
Acabada la fiesta de cumpleaños el papá se fue de casa tal como lo predijo la madre, y esa triste noche Mariana se hizo solo una pregunta ¿Por qué no se le habrá ocurrido creer en Dios?

EL GRITO DE ANA LU

Si algo me maravilla de Ana Lu es su espontanea forma de acercarse a la gente,  aùn camina como borrachita, tambaleàndose de un lado a otro,  pero ese pequeño gran  detalle no es impedimento para que ella cual iman atraiga a las personas. Quizà sea por su  natural sonrisa o por la forma graciosa  que  levanta la mano para saludar, o por  su grito profundo, ese que a veces suena como un pito agudo, delicado pero contundente. Ana Lu suele atraer las miradas de todos  aquellos  que se cruzan por su camino, consigue sin gran esfuerzo convertirse en el centro de atenciòn, desde ya tiene pasta de comunicadora, de contadora de cuentos, de payasita de circo, de cantante de opera o de zarzuela, con esa voz que de repente se convierte en grito, se eleva y luego  baja para  situarse  en el decibel preciso, como si lo hiciera a propòsito, como si supiera como hacerlo, será que lo adivina, lo intuye, y cuando siente que la voz se le escapa demasiado la guarda porque en el fondo de su inconciencia sabe que es solo  suya, no mìa, por eso la dejo gritar, expulsar sus alaridos que parecen aprendidos, pero no lo son, la dejo ser como quiere ser aunque realmente aùn no sepa como es. Su grito lo expresa todo porque le sale de adentro, de lo màs profundo de su inconsciencia, es parte de su imàn como lo son tambièn sus ojos razgados que la asemejan a un dibujo animado, o como lo es su sonrisa cautivante. Asi es mi Ana Lu, ahora convertida en un imàn que no solo atrae miradas, que va, ella atrae mucho màs que eso porque ella es mucho màs de lo que alguna vez siquiera imaginè

jueves, 13 de enero de 2011

No quiero hacerlo màs.

Hoy estoy irremediablemente triste, hoy no pude acompañarla, no pude confortarla, no pude animarla, no pude hacer nada por ella, otros lo hicieron por mi, me hubiera gustado hacerlo yo pero no pude. ¿Por què no puedo hacer las cosas que quiero hacer? ¿Por què me siento atada, amarrada, anclada a algo que nunca antes me habìa  disgustado hacer pero ahora  siento como una carga muy pesada?, me disculpo dicièndome a mi misma que lo hago por ella, que sigo alli por ella cuando en realidad lo sigo haciendo porque no sè hacer otra cosa y  porque no encuentro la forma de hacer algo diferente  que me desamarre de semjante carga.  No quiero hacerlo porque lo que realmente quiero es acariciarla sin descanso, despertar todos los dìas con la certeza de que nadie me movera de su lado por un buen rato, acostarme sabiendo que velarè sus sueños y no sonarà un horrible despertador para decirme que se acabò mi tiempo de cuidar sus sueños,  sin embargo, hoy no pude hacerlo, y me fui con el alma encogida, me fui cuando no querìa irme, y cuando estuve a punto de regresar corriendo para abrazarla de nuevo no pude hacerlo, fue mejor asi, no hubiera podido desprenderme de ella. Hoy no pude mimarla, consolarla, acompañarla, otros lo hicieron por mi, hubiera querido hacerlo yo, pero otra vez no pude y creo que las veces que no pueda se iràn sumando en mi memoria, y seràn como un callo que no se curarà nunca, y que con el transcurso del tiempo supongo se harà insoportable el dolor. Hoy estoy irremediablemente triste, sola con mi pena que se hace cada dìa màs penosa, y aunque yo quiera deshacerme de esta carga que se me hace cada dia màs pesada, no puedo hacerlo sola.