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miércoles, 24 de noviembre de 2010

SE ME SIGUEN ESCAPANDO LAS COSAS

Desde que lo vi supe que serìa el padre de mi hija, aunque no me gustaba y me parecìa demasiado conversador para mi gusto, sin embargo, parecìa un tipo simpàtico, por lo menos es sincero me decìa mientras trataba de convencerme de que el hombre ideal no existe, es màs, que el ideal en todo sentido es solo una ilusión, y que me pasarìa el resto de mis dìas esperando a alguien que solo existìa en mi imaginaciòn Entonces por que no darle la oportunidad a un hombre que aunque no fuera "mi tipo" y no me gustara  podrìa resultar ser un buen compañero. Ambos estàbamos solos, no tenìamos nada que perder, ni siquiera el tiempo, ademàs ya me  estaba acostumbrando a escuchar sus historias divertidas al punto de que cuando no nos encontràbamos en el gym  por esos azares de la casualidad que ya no eran casuales  lo echaba de menos. Nunca antes habìa echado de menos a alguien que acaba de conocer, no recuerdo haber extrañado a alguna persona, no soy de extrañar, soy màs bien solitaria aunque todos los que me conocen opinen lo contrario. Pero habìa algo en ese hombre que  rompìa todos mis esquemas pre establecidos desde que era una niña, desde que le gritaba a la cara a mis padres que yo no me casarìa nunca, y mucho menos que  me embarazarìa para darle gusto a la sociedad que durante aquellos años de adolescencia me apestaba. Sin embargo me casè y me quedè embarazada del hombre que no era "mi tipo", pero que amo con locura por otros motivos que distan mucho de mis ideas pre concebidas, felizmente. Y ahora estoy aqui en el medio de mi hija y de mi hombre, convencida de que por màs que yo me resista siempre hay algo que no puedo controlar, algo que se me escapa de las manos para que puedan fluir los sentimientos dentro de mì.

martes, 23 de noviembre de 2010

ALGO SE ME ESCAPA DE LAS MANOS

Ella me mira desafiante, no llega al metro de estatura y ya me mira como diciéndome la que manda aqui soy yo. Desde que fue concebida y yo era una mujer relativamente cuerda que brincaba como desquiciada en las clases de aerobicos en el gimnasio, ella ya me tenìa totalmente sometida a sus caprichos y  a los de la naturaleza que se habìa convertido en su aliada, y entre las dos me mandaron unos cuantos meses a la clìnica para ver si algùn doctor conseguìa que dejara de vomitar. Desde que era un punto apenas perceptible en mi utero casi menopaùsico me hizo saber que lidiar con ella no serìa de ninguna manera fàcil. Y mientras ella se hacìa cada dìa màs grande dentro de mì, yo me volvìa cada dìa màs fràgil, mientras ella se fortalecìa yo me debilitaba, pero ella no se rendìa a pesar de que yo estaba a punto de tirar la toalla. Era tan solo  del tamaño de un manì, al que solo escuchaba de vez en cuando a travès de una màquina, cuando me internaron por tercera vez en la clìnica por tiempo indeterminado, era ya imposible que me quedara en casa, la situaciòn se me escapaba de las manos, ya no podìa manejar mi vida, ella lo hacìa por mì y aunque yo me rebelaba contra esa situaciòn, no habìa mucho que pudiera hacer, mi suerte estaba en las manos no solo de mi doctora sino de unos cuantos mèdicos màs. Ella, desde que media apenas diez milimetros  se hizo sentir, congregaba a toda clase de doctores, desde ginecòlogos hasta mèdicos internistas pasando por los gastroenteròlogos  mientras yo no querìa ver a ninguno de ellos y que ninguno de ellos me viera. Pero me veìan a diario no solo  los doctores sino tambièn  las enfermeras.  Era su forma de hacerse notar de gritarle a los cuatro vientos aqui estoy aunque sea del tamaño de un manì. Pero ese mani fue creciendo hasta convertirse en una hermosa bebe de casi tres kilos que vio la luz el dìa de la primavera, y yo no vi nada a consecuencia de mi hemoglobina en seis.  Asi quedè despuès de la cesarea, no podìa ser de otra manera, hasta el ùltimo momento me la puso difìcil, y yo, totalmente destruida ya no tenìa   fuerzas ni para lamentarme, sin embargo era feliz. Despuès de nueve meses mi Ana Lucia ya me habìa convencido de que ella serìa eternamente la dueña de mi vida.