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martes, 28 de junio de 2011

Y DESPUES DE VEINTICINCO AÑOS



Ha pasado un cuarto de siglo, parecen muchos años aunque después de verlas no me parecieron tantos. Las reconocí a todas, unas más rubias, otras más flacas, algunas igual de alegres y divertidas, otras un poco introvertidas, en realidad siempre lo fueron o al menos las recuerdo así. l Las divertidas y alocadas seguìan siéndolo, parecía como que el tiempo se hubiera detenido en cada una de ellas, y me preguntaba por qué tenìa la sensación de que seguíamos siendo en esencia las mismas personas, claro con alguno que otro rasguño en el alma, inevitable en veinticinco años, no en vano pasa el tiempo. Pero allí estábamos las que quisimos ir, las que teníamos poco o mucho que contar porque hemos pasado once años juntas y aunque nada sea igual todos los buenos recuerdos aparecen en la memoria. Y yo que soy nostálgica  por naturaleza y conservo desde niña la absurda manìa de volver al pasado, ese día pude darme cuenta de que más que solo simples recuerdos quedaban en nosotras, pequeñas cosas con las que fuimos felices, y entonces volvimos nuevamente a reunirnos para recordar la felicidad con la misma frescura de cuando eramos niñas, y ahi estábamos, las chanconas, las traviesas, las calladitas, las femeninas, las teatreras, las relajadas, las comunicativas, reconociéndonos unas en otras como si los años no hubieran pasado. Y en efecto esa noche no pasaron o no quisimos que pasaran o simplemente estábamos felices como cuando eramos niñas y aún nos quedaba esa pizca de inocencia en la mirada.