Cuando mi mente retrocede en el tiempo hasta llegar a mi niñez, me recuerdo jugando, creo que los recuerdos mas recurrentes que regresan a mi memoria son de mi etapa infantil y dentro de ella mis juegos. Puedo afirmar que era una jugadora empedernida, y quizá por esa razón estimulo mucho el juego en mi Analu. El juego estimula la creatividad y hace volar la imaginación, y lo compruebo día a día mientras observo a mi hija de casi tres años jugar sola o con sus amiguitos. Observo con satisfacción como estrecha lazos con otros niños, con las tías, con los abuelitos y conmigo. Mientras juega no solo se divierte sino también va desarrollando sus habilidades y descubriendo nuevas, va aprendiendo valores como el respeto, aprende a esperar su turno, a compartir sus juguetes. Jugando desarrolla su lenguaje ampliando su vocabulario, ni que decir de sus habilidades motoras que va desarrollando a través de los diferentes juegos tanto en casa como al aire libre. Es un tiempo valioso, maravillosamente útil, lleno de momentos plenos donde la protagonista de sus propios cuentos inventados es ella misma. Ella escribe su propio guión y lo desarrolla utilizando todas las herramientas que tiene a su alcance. Jugando crece, se desarrolla como la personita que es y será en el futuro y sobretodo es feliz.
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| Jugando en la arena |