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jueves, 7 de julio de 2011

LA TOS MAJADERA

La miro dormir pero en realidad no duerme, tiene los ojitos cerrados pero no duerme, no puede dormir aunque se muera de sueño, de verdad lo intenta, se acomoda y acomoda al chupón dentro de su boca, junta sus manitos   y sus pies, está echada de costado, es su posición favorita, a mi se me hace un nudo en la garganta, se me oprime el corazón porque no para de toser a pesar de que le he dado todos los medicamentos que su pediatra me ha recetado. La he llevado para que la revise, me dice que realmente no tiene nada de importancia, solo una tos que se le irá quitando en el transcurso de los próximos dìas, pero a mi no me parece una simple tos, todo lo contrario, es una tos majadera que la tiene sometida a noches sin dormir, que la pone a temblar, que le hace vomitar. Como me puede decir entonces que es una simple tos si Ana Lu no puede conciliar el sueño y cuando está a punto de conseguirlo le viene la tos de nuevo, tose y tose y tose y no para de hacerlo mientras su carita se llena de lágrimas y la mía tambien, y al verla así siento una impotencia que no puedo explicar, una mezcla de rabia y angustia  que me asusta. Entonces la acompaño mientras tose sin parar y me siento aún peor porque no puedo evitarle   el sufrimiento, pero ahí estamos las dos recostadas en mi cama, yo  haciendo mi mejor esfuerzo para aliviarla aunque  no lo consiga, y ella mirándome fijamente con sus ojitos humedecidos y cansados, y pienso en lo valiente que es ella y en lo cobarde que soy yo, en todas las lecciones de vida que me da y en lo torpe que soy para darme cuenta de que sus enseñanzas son mi mayor fortuna. Creo que no debo pensar mucho sino dejarme llevar por mi intuición, pero es inevitable dejar de hacerlo cuando la veo sufriendo, sin embargo, ella no se deja vencer cuando yo ya estoy vencida y me dice con su mirada tierna,   mamà es una simple tos como dice mi doctor, ya pasara, solo dame mis remedios y mucho amor, no te cuestiones tanto que lo estás haciendo mejor de lo que tù  crees, tù sola presencia a mi lado  me alivia, me hace feliz, y yo la lleno de besos hasta que se gasten sus cachetes, la acurruco a mi lado como cuando tenia unos cuantos meses y mi calor era lo único que la calmaba,  y ella sonríe  entre lagrimitas porque así es ella, valiente como ninguna, nunca se da por vencida, y menos aún por una simple tos como dice el pediatra, aunque yo discrepe con sus apreciaciones.