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sábado, 23 de junio de 2012

MY FASHION GIRL





Hace tiempo que no publico una entrada, y la verdad que ya extrañaba escribir para contarle todas mis peripecias como mamá primeriza, y como la persona que soy, un poco loca pero con cierta cordura desde que nació mi pequeña Analu, que ahora, casi a sus tres años se ha convertido en una fashion girl.
Me encanta verla linda, inteligente, vivaz, alegre, llena de energía y por supuesto fashion, y quizá por ese motivo estoy escribiendo otro blog sobre moda infantil, y todo lo que rodea al mundo infantil, como el juego, manualidades y por supuesto ideas de como vestir a nuestras pequeñas princesas. Estoy encantada con mi nuevo blog, y no es que vaya a abandonar este, de ninguna manera, no podría vivir sin escribir y sin contarles mis aventuras que en realidad son muy similares a las de cualquier mamá primeriza. Todas hemos tenido los mismos miedos, sentimientos de culpa y la alegría inmensa de ver crecer día con día a nuestros pequeñines. Desde esta tribuna, que es en realidad mi paraíso en la tierra porque me permite expresarme y comunicarme de la manera más honesta posible, los invito a visitarme en mi nuevo espacio, mi nuevo blog que se llama: "titiyalgomas.blogspot.com".

viernes, 22 de junio de 2012

ASÍ SON ELLAS

La primera vez que vi a Margarita me impresionó mucho por la cantidad de cigarrillos que se fumaba, uno detrás de otro, cigarrillos hamilton porque según sus propias palabras tenían  menos nicotina, yo hacía como que le creía pero sabía perfectamente que un cigarro hamilton era igual de dañino que cualquier otro, La cuestión no eran las marcas sino su condición de fumadora empedernida. No era raro verla por las noches en el cafe Haiti con nosotras, sus amigas incondicionales, a las que cautivaba con sus magistrales charlas teológicas, yo era la menor de todas y la que menos experiencia de la vida tenía, asi que era para mí  un placer  absoluto poder compartir algunas tertulias noctunas con Margarita. Vivía en el piso once de un edificio en la avenida Pardo con una perrita que se llamaba cherry. Yo solía visitarla después de clases o los fines de semana, veíamos tele mientras me contaba toda clase de historias en los cortes comerciales y se quejaba de los curas de la iglesia, que según  ella, no la querían. Yo le decía que eran ideas suyas pero cuando a Margarita se le metía algo en la cabeza no habia forma alguna de convencerla de lo contrario. Y como no la iban a querer si era un pan de Dios aunque más de una vez se enfrascara en semi pleitos con los curas por defender sus ideas. Los que no la conocían la catalogaban de rebelde sin causa pero para mí era un rebelde con causa y autoridad, una rebelde testaruda pero cuerda aunque aparentase lo contrario porque para querer a Margarita había que conocerla en su total dimensión.

Coco era mi profe y amiga, era una profesora recta que no inspiraba mucha confianza, solía retarme todo el tiempo y alguna vez me echó del salón de clases porque según sus propias  palabras no le permitía dictar su clase en paz. Nuestra relación no era nada cordial mas bien tensa, sin embargo, ella hacía grandes esfuerzos para no perder la paciencia conmigo, a veces lo conseguía y otras definitivamente no. A mi me era totalmente indiferente y me causaba cierto placer hacerla enojar por eso nunca entendí como dos personas que éramos en apariencia como el agua y el aceite llegamos a convertirnos en amigas.

Martha, no recuerdo exactamente como llegué a conocerla, lo que si recuerdo con claridad fue la gran  ternura que me inspiró el día que nos encontramos en un café miraflorino. Sí, ternura, quizá porque ante todos su apariencia distaba mucho a la de una mujer tierna, pero lo era, y creo que con el tiempo fui descubriendo su verdadera esencia. Era simplemente encantadora, graciosa, tenía mucha chispa y le gustaba reirse, por lo menos conmigo. Mi mejor momento del día era cuando hablábamos por teléfono porque nos divertíamos mucho hablando de cosas totalmente intrascendentes como si fuéramos dos chicas de la misma edad, cuando en realidad, había una brecha generacional muy grande entre nosotras. Así es ella y por eso la quiero.

Hay Pili, como no quererte si eres tremendamente comprometida con todo lo que haces, creo que no conozco a alguien tan entregada como tú.  Nos conocimos hace tantos años que ya perdí la cuenta, y a quien le importa cuantos años de amistad tenemos, solo a ti y a mí. Pili es la mas seria de todas mis amigas, la más cauta, la más calmada, la que mide cada uno de sus pasos, totalmente distinta a mí que soy alocada, nada cauta y me paro estrellando todo el tiempo contra todo.  Pero así es la ley de la atracción, contradictoria. Pili me centra, es mi equilibrio y yo el desorden de su vida.

Cuando conocí a Tere me enamorÉ inmediatamente de su bohemia manera de vivir, que loca era mi querida Teresita, pero feliz en medio de la locura en la que se había convertido su vida desde que abandonó a su maestro. Iba a alguna reunión de trabajo con la misma ropa que usaba para ir a hacer compras al super, pantalones desteñidos, pelo desordenado, chompas hasta con algún agujero por ahi, pero a ella no le importaba, es mas, ni se inmutaba,y eso era lo que justamente me gustaba de ella. Yo era muy chiquilla cuando nos conocimos así que pasé de admirarla  a tratar de imitarla casi desde que nos conocimos. Con el tiempo toda esa admiración adolescente se convirtió en una sólida amistad y en una verdadera admiración a su talento.

jueves, 19 de enero de 2012

MIENTRAS DUERME

Miro a mi hija dormir placidamente, son casi las siete de la noche y aunque estoy muy cansada decido contemplarla por un buen rato, es inevitable que no lo haga asi me este cayendo de  cansancio. Hay algo en mi que no puedo describir con palabras que me impulsa a seguir parada al borde de su cama mirándola dormir. Cómo ha crecido me digo, está larguísima y pensar que hace un  par de años era un pequeño paquetito envuelto en una cobijita que hasta ahora conservo y ella usa para cubrir a sus muñecas y hacerlas, según mi Analu, dormir sobre el sillón. Cómo ha crecido me vuelvo a decir, tanto que usa talla cuatro y ya ha dejado mucha ropa en el camino. He tratado de guardar algunas, las que me traen recuerdos porque las usó en alguna fecha especial, pero el resto las he ido regalando de a pocos, con una pena inmensa porque en el fondo me hubiera gustado quedarme con todo lo que usó, no por egoísmo sino por simple melancolía maternal. Creo que asi somos casi todas  las mamás, unas más que otras, y es que la maternidad llega y te cambia toda, hasta los sentimientos más primitivos, y de pronto sin darnos cuenta nos volvemos más intuitivas, menos egoistas, más tolerantes.
Sigo mirando a mi hija convencida de que el tiempo pasa muy rápido,. Ahora Analu ya no balbucea frases sin sentido, ni se arrastra por el piso sin saber exactamente a donde ir, quedaron en el olvido los bububu, agu, agu, agu y los recordados mmmmmmmmmm, ahora Analu dice muchas palabras y construye frases, va a donde quiere ir, pide lo que necesita y desea, y si de salir al parque se trata, es la primera en pararse en la puerta con un aire despreocupado pero apurado por salir a jugar. Sabe el nombre de todos sus amiguitos, que son muchos, de sus abuelitos, de sus primas y de sus tías. Me sorprende todos los días con alguna palabra nueva, y reconozco en sus gestos a esa niña que quiere saberlo todo y gritar a los cuatro vientos, mamá estoy creciendo a pasos agigantados.
Está oscureciendo, y el silencio de la noche que recién comienza parece arrullarla mientras duerme placidamente, que estará soñando? me pregunto, no lo sé y probablemente no lo sabré nunca, pero mientras tanto me conformaré con solo  verla dormir.


jueves, 1 de diciembre de 2011

Y PARECE QUE FUE AYER

Y parece que fue ayer cuando eras un punto en mi utero que apenas pude divisar en mi primera ecografía, en realidad, casi ni te vi pero escuché tu corazón latir con fuerza y velocidad, sonreí, y volví a sonreír aliviada cuando la doctora dijo que todo estaba bien. Y desde ese día iluminado de enero mi aventura comenzó, y tú mi pequeño  punto te hiciste sentir como nunca imagine pudiera hacerse sentir alguien que ni siquiera llegaba al centimetro de estatura. Asi fueron las cosas, asi se dieron, y sin dudarlo volvería a pasar por lo mismo nuevamente, no cambiaría nada de lo vivido, ni siquiera los malestares que tanto miedo me dieron al principio, y ahora agradezco pues me convirtió  en la persona que soy ahora.
Han pasado dos años desde entonces, dos maravillosos años en los que pasaste de ser ese punto casi imperceptible en una pantalla a una  niña que brilla con luz propia. Porque asi eres tu, iluminada, no como era yo cuando tenía tu edad, ya mi madre me lo ha contado, y no nos parecemos en nada. Tú eres independiente, valiente, sociable, sabes lo que quieres aunque a veces no lo puedas expresar con palabras, y entonces te frustas y lo demuestras sin temores ni verguenza, pero al mismo tiempo eres dulce y cariñosa, y buscas mi mirada con una sonrisa pícara como si acabaras de hacer una travesura, y escucho a tu voz tan suave llamarme "mamá titi", esa voz que dista tanto de la mía, chillona y sin gracia alguna.
El otro día te escuché contar hasta quince sin equivocarte y no me lo creía, el tiempo pasa tan rápido que me asusta, es casi siempre despiadado, pero asi nomás son las cosas, como tienen que ser y tú tienes que crecer aunque yo me resista y me quiera rebelar contra la naturaleza, y es que es tan lindo cuando te me acercas y me pides con una sonrisa un abrazo y juntas tu naricita con la mía, y si pues , sé que llegará el día  en que ya no me lo pedirás más, pero para que pensar en el futuro, es una mala costumbre que todavía no he podido erradicar a pesar de que tu papá siempre me dice, vive le presente y olvidate de mañana.
Si, parece que fue ayer cuando te vi por primera vez en la sala de operaciones, no tenías pelo y ahora tienes hasta para regalar, largo con las puntitas onduladas, me gusta y mucho. Desde que naciste no has dejado de sorprenderme y maravillarme, de comunicarte conmigo, primero con tus gestitos que aprendí a interpretar en la marcha y ahora con palabras que vas aprendiendo día con día,  ya hasta articulas frases y pides lo que realmente deseas, ya no interpreto, esa etapa ya pasó y la extraño un poco, ahora ya aprendiste a hablar y no te para nadie.

viernes, 16 de septiembre de 2011

CASTILLOS

Desde niña he construido castillos de arena, me encantaba construirlos con mi pala y mi balde, sentir la arena húmeda en mis manos, sentir como se iba chorreando  por mis dedos mientras alguna ola traviesa derrrumbaba sin piedad mi castillo, el que había construido con tanto esmero. Siempre sucedía lo mismo, apenas lo terminaba de construir alguna ola caprichosa que conseguía llegar hasta mi orilla lo derrumbaba, pero yo no me rendía, volvía de nuevo con mi pala y mi balde a la misma orilla para levantar otro. Y allí estaba yo, desafiando a la naturaleza con esa inocencia que creo conservo hasta el día de hoy, la diferencia es que ahora ya no construyo castillos de arena como cuando era niña, ahora, que voy por el mundo como la maga, distraída y divertida, inventado mundos felices, levanto grandes castillos de naipes, creyendo ingenuamente que son más fuertes y sólidos que los que solía construir cuando era chica, confirmando que soy más ingenua que cuando era esa niña  tenaz que no se rendía ante nada. Tan quijotesca me he vuelto que no quiero despertar sabiendo que afuera hay un mundo real que no para de girar, un mundo que de un solo bofetón me quiere regresar al punto de partida.Entonces, me escondo detrás de mi castillo que de un soplido podría venirse abajo, sin embargo, alli estoy de nuevo, creyéndome mis propios cuentos inventados por mí, soñando despierta, esperando lo que nunca podría llegar, pero yo espero porque aún creo que alguien me quiere como a la maga aunque no me guste el color amarillo como a ella, prefiero el verde, es más natural, mas inspirador. 
Nunca me visto de verde a pesar de que es mi color favorito, uso el negro porque se me ve mas delgada, y lo llamo por su nombre muchas veces pero creo que no me escucha o talvez si y no quiere que yo lo sepa, y entonces comienzo de nuevo a levantar mi castillo de naipes, el que creo fuerte y sólido, y lo siento a mi lado como cuando me vio por primera vez, y como pretexto para concerme me hizo  una pregunta intrascendente, y días después  me  buscaba por todos lados cuando me tenía frente a sus ojos que a veces no me querían ver. Entonces me acuerdo que salíamos a caminar por toda la avenida riendo, relojeando por las grandes tiendas miraflorinas, comiendo un helado Donofrio, mi favorito y el suyo, zambito de lúcuma y vainilla con chocolate, caminando de Miraflores a Chorrillos, como la maga y Horacio en París. Era cuestión de imaginación, como podría yo imaginar siquiera que aquello que parecía verdad no podría serlo totalmente, aunque hay todavía razones para seguir creyendo  que mi castillo puede seguir aún en pie, una fortaleza, un regalo de Dios con algunos arañones en sus naipes, es cierto que con el tiempo se gastan pero cuanto más usados, mas preciados. Y alli estoy yo de nuevo soñando con los ojos abiertos, sosteniendo mi castillo en el aire, no quiero que se derrumbe, ya no soy esa niña que no se cansaba de levantar castillos de arena una y otra vez.

martes, 30 de agosto de 2011

ALREDEDOR DE LA MESA

Sentarme a la mesa con mi familia ha sido para mì un acto sagrado, desde que tengo uso de razòn hemos almorzado en familia, costumbre que mis padres nos impusieron a mi hermana y a mi desde que èramos chicas, digo nos impusieron porque literalmente fue asî, y aunque no tuvièramos ganas de sentarnos a la mesa lo tenìamos que hacer y punto.
Ahora que ya no vivo con mis padres extraño sentarme a la mesa en familia, especialmente la sobremesa que era el ùnico momento en el que podìamos conversar sin apuros, y escuchar todas las historias de mi padre, y gracias a esas historias conocì a mi abuelo al que  nunca en mi vida he  visto ni escuchado porque muriò antes de que yo naciera, puedo afirmar que lo conozco perfectamente, que sè de su gusto por los juegos de mesa y las apuestas, de su amor incondicional a la abuela, de su inteligencia privilegiada, de sus triunfos profesionales, de su gusto por la buena comida, de sus entrañables amigos que lo acompañaron siempre, de sus sufrimientos y frustraciones, de las travesuras de su perro bobby, y aunque nunca lo haya visto lo imagino tal como realmente creo que fue.
Mi padre ha sido y es un gran contador de historias y anècdotas, y era durante las sobremesas maravillosas que compartìamos a diario que nos iba relatando cada una de ellas, a mi me encantaba escucharlo y me hacìan gracia las gesticulaciones de su rostro, y aunque ùltimamente, por la edad, repite las mismas historias, a mi me parecen igual de geniales. No me imagino a mi padre callado despuès del almuerzo o levantàndose de la mesa apenas terminada su comida, no recuerdo que lo haya hecho alguna vez, si es que estaba apurado igual contaba alguna historia corta. Y que decir de mi madre, es también una muy buena contadora de historias, no como mi padre, como mi padre nadie que yo conozca, pero allí estaba ella contándonos las peripecias de su padre en la selva, de su estricta manera de conducir su vida y la de sus hijos, de sus constantes viajes en canoa, de sus visitas junto a destacados médicos al leprosorio donde mas de una vez se le encogió el corazón ante tanto sufrimiento, de su amistad con el padre Giner que de tanto lavarse las manos para no contagiarse de la lepra, no solo se contagió  sino que termino muerto mas por la impresión de saberse enfermo  que por la propia enfermedad. 
Si, extraño mucho las sobremesas, esos mágicos momentos del día en el que èramos uno solo en torno a una mesa, en la que cada uno ocupaba siempre la misma silla, nadie se sentaba jamás en la silla del otro, aunque no estuviera en casa  esa silla quedaba vacía. Y a veces, cuando me entra la nostalgia como hoy extraño mi silla, el lugar que ocupaba en esa mesa que ya no es mía, y aunque se que mi silla no la ocupa nadie, me hace pensar que con el transcurrir del tiempo cada uno de nosotros irá dejando su silla desocupada, y un vacío enorme en el corazón de los que le sobreviven. 


viernes, 19 de agosto de 2011

LA RAZON DE LA SIN RAZON


Mi padre era un fumador empedernido hasta que un día decidió dejar de fumar, no sabe exactamente por que tomó una decisión tan radical de la noche a la mañana (decisión de la que no se arrepiente en lo absoluto). No había sucedido nada fuera de lo común que lo obligase a dejar así de sopetón el vicio del que había sido víctima durante casi cuarenta años, simplemente ese día se levantó de la cama sin deseos de fumar, y antes de empezar a cuestionarse por que no tenía ganas de hacerlo, en realidad sabía de antemano que si empezaba con la pensadera terminaría encendiendo un cigarrillo, y quizá ese motivo pesó mas que cualquier otro razonamiento, se dijo así mismo que había llegado el momento de dejar de fumar, aunque no tuviera en ese preciso momento un motivo que lo obligase a hacerlo. Fumaba cigarrillos Ducal, me parece que hace buen tiempo esa marca está fuera de circulación, fumaba más de una cajetilla, no sé si dos, pero una cajetilla completa si que se la fumaba durante el día, sin ningún tipo de remordimiento, es más, me atrevería a decir que mientras fumaba se sentía el hombre más feliz de la tierra, se le veía en la cara, a pesar de haber leído en la cajetilla que fumar es dañino para la salud, se le veía feliz, era como si  se sintiera inmortal expulsando humo por todos lados, pero como todo en la vida tiene un motivo de ser o parecer, a mi padre después de cuarenta años le vino la cordura que había perdido y dejó de  fumar, y hasta el momento no ha sufrido secuela alguna por tantos años de contaminación pulmonar, a diferencia de su hermana que dejó de fumar el día que la llevaron al hospital  en ambulancia al borde de la muerte, diagnóstico, enfisema pulmonar grave, la tía tuvo que tocar fondo para dejar de hacerlo, asi de seria fue la cosa, con síncope y todo, y ahora está sometida a la horca, como le dice ella a las largas horas que tiene que pasar durante el día con el oxigeno conectado, pues ya es imposible que ella pueda estar un solo día sin oxígeno, asi que a aguantarse nomás para seguir viviendo.
Mi amiga Margarita solía engañarse a sí misma diciendo que los cigarrillos hamilton no tiene casi nada de nicotina y que nadie podría morirse por fumarlos porque eran demasiado suaves como para causar algún daño. Lo cierto es que mi amiga Margarita empezó a perder peso y a sentirse cansada, diagnóstico, cáncer, tan agresivo que se la llevó en menos de lo que canta un gallo, y a mi me dejó la sensación de no haber hecho lo suficiente, de no haber hecho nada. Ella decía que se sentía sola y el cigarrillo era su única compañia, y yo me pregunto que tan sola se podía sentir para que su compañia sea al mismo tiempo su verdugo, y la respuesta me deja con una sensación de culpabilidad que me duele.
Cuenta mi padre que mi abuelo solía apostar en el club algunos soles porque según sus propias palabras era una manera de apaciaguar su soledad, ese vacío que había dejado mi abuela cuando se enfermó de la mente y el corazón, apostaba fumando y fumando, nunca paró por propia voluntad, sus males lo obligaron a hacerlo, como mi tía, tuvo que tocar fondo, aunque demasiado tarde porque a él ni el oxígeno pudo salvarlo.
Después de estás historias estoy convencida de que las situaciones inexplicables, no lo son tanto, y que a veces las sin razón tienen toda la razón, y que mi padre sin motivo aparente tomó la mejor decisión de su vida.