Miro a mi hija dormir placidamente, son casi las siete de la noche y aunque estoy muy cansada decido contemplarla por un buen rato, es inevitable que no lo haga asi me este cayendo de cansancio. Hay algo en mi que no puedo describir con palabras que me impulsa a seguir parada al borde de su cama mirándola dormir. Cómo ha crecido me digo, está larguísima y pensar que hace un par de años era un pequeño paquetito envuelto en una cobijita que hasta ahora conservo y ella usa para cubrir a sus muñecas y hacerlas, según mi Analu, dormir sobre el sillón. Cómo ha crecido me vuelvo a decir, tanto que usa talla cuatro y ya ha dejado mucha ropa en el camino. He tratado de guardar algunas, las que me traen recuerdos porque las usó en alguna fecha especial, pero el resto las he ido regalando de a pocos, con una pena inmensa porque en el fondo me hubiera gustado quedarme con todo lo que usó, no por egoísmo sino por simple melancolía maternal. Creo que asi somos casi todas las mamás, unas más que otras, y es que la maternidad llega y te cambia toda, hasta los sentimientos más primitivos, y de pronto sin darnos cuenta nos volvemos más intuitivas, menos egoistas, más tolerantes.
Sigo mirando a mi hija convencida de que el tiempo pasa muy rápido,. Ahora Analu ya no balbucea frases sin sentido, ni se arrastra por el piso sin saber exactamente a donde ir, quedaron en el olvido los bububu, agu, agu, agu y los recordados mmmmmmmmmm, ahora Analu dice muchas palabras y construye frases, va a donde quiere ir, pide lo que necesita y desea, y si de salir al parque se trata, es la primera en pararse en la puerta con un aire despreocupado pero apurado por salir a jugar. Sabe el nombre de todos sus amiguitos, que son muchos, de sus abuelitos, de sus primas y de sus tías. Me sorprende todos los días con alguna palabra nueva, y reconozco en sus gestos a esa niña que quiere saberlo todo y gritar a los cuatro vientos, mamá estoy creciendo a pasos agigantados.
Está oscureciendo, y el silencio de la noche que recién comienza parece arrullarla mientras duerme placidamente, que estará soñando? me pregunto, no lo sé y probablemente no lo sabré nunca, pero mientras tanto me conformaré con solo verla dormir.
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