Desde chica he sido una soñadora empedernida hasta el punto de creerme mis propios sueños inventados, en realidad no sabía que soñaba, era simplemente mi imaginación que volaba y yo la dejaba volar sin darme cuenta, era un acto involuntario, incontrolable, no pensado. Quizá porque era una niña solitaria que había aprendido a convivir en un mundo de adultos, donde ocupaban mas espacios los problemas cotidianos que los juegos de una niña a la que no le faltaba nada y por lo tanto todo estaba bien. Pero yo no sentía que todo estuviera bien, es mas, tenía la absoluta certeza de que algo que no entendía ni sabía exactamente que era no estaba del todo bien. Algo que mi mente infantil no llegaba a comprender totalmente pero intuía con esa intuición innata que poseen todos los niños desde que están en el vientre de sus madres. Entonces fantasear que era otra niña que tenìa muchas amigas que solo existían en mi imaginación, con las que conversaba y hasta llamaba por sus nombres, todos inventados por mi, se convirtió en un juego divertido, en un juego que me convertía en una niña momentaneamente feliz, donde dejaba por unas horas de lado a esa niña solitaria y tímida que habitaba en mí. Esa niña solitaria que no quería ser pero era porque asì lo decidieron por mí. Pero en mis sueños yo decidía por mí y por ellos, y por todos los demás, y yo escogía mi nombre y el de mis amigas, y era como yo quería ser y no como otros querían o esperaban que sea aunque no me lo dijeran, es mas creo que nunca me lo dijeron, que yo recuerde. Y aunque a veces me vuelven a la memoria esos momentos mágicos en los que podía transformar mi realidad infantil en otra mas agradable, ahora mi realidad es más linda que cualquier sueño por mas maravilloso que este sea, es una realidad que supera largamente a la ficción y me gusta que así sea porque mi Ana Lucía es mi más grande sueño, el que finalmente si se hizo de verdad.
sábado, 23 de julio de 2011
martes, 12 de julio de 2011
AÑORANZAS
Tengo cinco años y una tìa que me cuenta un cuento para que me coma toda la comida, siempre el mismo cuento, los tres chanchitos, que de tanto contármelo se convirtió en mi cuento favorito. Extraño a mi tìa, y su gracia para contar cuentos aunque siempre me contara el mismo cuento, pero era tan ingeniosa que a pesar de ser el mismo cada semana me parecía diferente y la escuchaba con la misma atención que la primera vez. Extraño también su paciencia infinita para darme de comer, para llevarme de paseo considerando lo temeraria que era a los cinco años, sus regalos navideños que esperaba todo el año porque sabía que mi tía se esmeraba en esas fechas para hacerme feliz, su voz ronca y chillona que contrastaba con la suave y delicada voz de su madre, que era mi abuela a la que extraño aún màs que a mi tía cuenta cuentos.
Estoy por cumplir quince años y mi padre me dice que mi abuelita està muy grave, mi abuelita papayita, a la que adoraba con locura, justamente por sus locuras, por su extraña manera de ser, solitaria y ausente, como si estuviera siempre fuera de este mundo, ensimismada en sus propios pensamientos, un ser tan impredecible como insensato pero con un toque de lucidez en el momento exacto y preciso. Mi padre me lo dijo de sopetón, sin anestesia, y yo que pensaba que mi abuelita era inmortal me di con la ingrata sorpresa de que era tan humana como cualquiera, y que la muerte era por lo tanto naturalmente posible también en ella.
Soy una adolescente consumada y la conozco una mañana en la que estaban haciendo un censo nacional, me impresionaron su ojos intensos y ese aire despreocupado característico en ella. Pasábamos algunas noches tertuliando mientras ella pintaba algún hermoso cuadro, me encantaban sus caballos de paso, no parecían seres inanimados, todo lo contrario, aparecían ante mis ojos, galopantes al compás del viento. La verdad es que la echo tanto de menos, por sus historias increíbles, por sus audacias que me dejaban con la boca abierta, por ser mi gran amiga considerando la brecha generacional que nos distanciaba pero que a ella nunca pareció importarle ni a mi tampoco.
Estoy en cuarto ciclo de una carrera que nunca me gustó pero que terminé por complacer al resto, estoy desanimada y con muchas ganas de tirar la toalla cuando conocí a Coco. Compartíamos el gusto por el teatro, el cine, las caminatas por el malecón de Barranco y el gusto por los viajes. Mi amiga trotamundos, no sè si quedó algún lugar del planeta que ella no haya visitado, y yo que en esa época era muy joven y quería comerme el mundo, nadie mejor que Coco para asesorarme en tan ambicioso proyecto. No sè que será de su vida, en que lugar estará, solo sè que la extraño a morir.
Es el año 2000, coyuntura política, y en medio del caos la conozco, es ante los ojos del Perú implacable y fuerte, y es para los míos, maternal y cálida. Me conmueve su lealtad y entereza, y esa disciplina que ha sabido mantener a travès de los años. Se hace extrañar como ninguna y hoy màs que ayer.
Nunca he sido de extrañar, eso decía porque realmente lo creía asi, sin embargo, me he dado cuenta que si extraño y mucho.
jueves, 7 de julio de 2011
LA TOS MAJADERA
La miro dormir pero en realidad no duerme, tiene los ojitos cerrados pero no duerme, no puede dormir aunque se muera de sueño, de verdad lo intenta, se acomoda y acomoda al chupón dentro de su boca, junta sus manitos y sus pies, está echada de costado, es su posición favorita, a mi se me hace un nudo en la garganta, se me oprime el corazón porque no para de toser a pesar de que le he dado todos los medicamentos que su pediatra me ha recetado. La he llevado para que la revise, me dice que realmente no tiene nada de importancia, solo una tos que se le irá quitando en el transcurso de los próximos dìas, pero a mi no me parece una simple tos, todo lo contrario, es una tos majadera que la tiene sometida a noches sin dormir, que la pone a temblar, que le hace vomitar. Como me puede decir entonces que es una simple tos si Ana Lu no puede conciliar el sueño y cuando está a punto de conseguirlo le viene la tos de nuevo, tose y tose y tose y no para de hacerlo mientras su carita se llena de lágrimas y la mía tambien, y al verla así siento una impotencia que no puedo explicar, una mezcla de rabia y angustia que me asusta. Entonces la acompaño mientras tose sin parar y me siento aún peor porque no puedo evitarle el sufrimiento, pero ahí estamos las dos recostadas en mi cama, yo haciendo mi mejor esfuerzo para aliviarla aunque no lo consiga, y ella mirándome fijamente con sus ojitos humedecidos y cansados, y pienso en lo valiente que es ella y en lo cobarde que soy yo, en todas las lecciones de vida que me da y en lo torpe que soy para darme cuenta de que sus enseñanzas son mi mayor fortuna. Creo que no debo pensar mucho sino dejarme llevar por mi intuición, pero es inevitable dejar de hacerlo cuando la veo sufriendo, sin embargo, ella no se deja vencer cuando yo ya estoy vencida y me dice con su mirada tierna, mamà es una simple tos como dice mi doctor, ya pasara, solo dame mis remedios y mucho amor, no te cuestiones tanto que lo estás haciendo mejor de lo que tù crees, tù sola presencia a mi lado me alivia, me hace feliz, y yo la lleno de besos hasta que se gasten sus cachetes, la acurruco a mi lado como cuando tenia unos cuantos meses y mi calor era lo único que la calmaba, y ella sonríe entre lagrimitas porque así es ella, valiente como ninguna, nunca se da por vencida, y menos aún por una simple tos como dice el pediatra, aunque yo discrepe con sus apreciaciones.
martes, 28 de junio de 2011
Y DESPUES DE VEINTICINCO AÑOS
Ha pasado un cuarto de siglo, parecen muchos años aunque después de verlas no me parecieron tantos. Las reconocí a todas, unas más rubias, otras más flacas, algunas igual de alegres y divertidas, otras un poco introvertidas, en realidad siempre lo fueron o al menos las recuerdo así. l Las divertidas y alocadas seguìan siéndolo, parecía como que el tiempo se hubiera detenido en cada una de ellas, y me preguntaba por qué tenìa la sensación de que seguíamos siendo en esencia las mismas personas, claro con alguno que otro rasguño en el alma, inevitable en veinticinco años, no en vano pasa el tiempo. Pero allí estábamos las que quisimos ir, las que teníamos poco o mucho que contar porque hemos pasado once años juntas y aunque nada sea igual todos los buenos recuerdos aparecen en la memoria. Y yo que soy nostálgica por naturaleza y conservo desde niña la absurda manìa de volver al pasado, ese día pude darme cuenta de que más que solo simples recuerdos quedaban en nosotras, pequeñas cosas con las que fuimos felices, y entonces volvimos nuevamente a reunirnos para recordar la felicidad con la misma frescura de cuando eramos niñas, y ahi estábamos, las chanconas, las traviesas, las calladitas, las femeninas, las teatreras, las relajadas, las comunicativas, reconociéndonos unas en otras como si los años no hubieran pasado. Y en efecto esa noche no pasaron o no quisimos que pasaran o simplemente estábamos felices como cuando eramos niñas y aún nos quedaba esa pizca de inocencia en la mirada.
jueves, 23 de junio de 2011
MIS RINCONES FAVORITOS
Desde chica he tenido un rincón favorito, ahora que recuerdo, solía pasar largas horas jugando en un pequeño bar junto a la sala de la casa de mis padres, un bar que tenía una media pared que me protegía del mundo exterior, ahi me tumbaba sobre unos cojines a mirar el techo agrietado mientras pensaba en mi próxima travesura, la planeaba tomando en cuenta hasta el mínimo detalle, y cuando me cansaba de pensar llevaba a todas mis muñecas a ese rinconcito que se había convertido en mi refugio, para peinarlas, vestirlas, mimarlas. Después de algunos años nos mudamos de casa a otra un poco más pequeña, en esa casa no había un bar ni nada que se le pareciese, sin embargo, no pasaron muchos días para que yo me refugiara en un nuevo rincón, una esquina del pasillo que conducía a las habitaciones, ahi puse algunos de mis tesoros bien pegaditos a la pared como para que nadie mas que yo los viera pero era imposible que pasaran inadvertidos, ya no estaba esa media pared que me protegía del mundo exterior. Pero ahi estaba yo sentada en el piso con la espalda recostada en esa esquina mirando un techo más estrecho y sin grietas, que al principio me parecía ajeno, pero que con el transcurrir de los días fui sintiendo como mío, era mi pedacito de cielo, de cemento duro y desteñido, mi rincón favorito aunque no fuera tan bonito como el de mi casa anterior. Después de cinco años volví a mudarme, era ya grande como para buscarme un rincón en mi nueva casa, sin embargo, y cuando menos lo esperaba mi nuevo rincón me encontró a mí, era mi nueva habitación, pero no toda la habitación, que va, sino un espacio muy pequeño donde empecé a escribir mis primeros cuentos, era un escritorio empotrado en la pared, estaba tan metido que casi no se me veía desde la puerta. En ese escritorio pasaba tardes enteras escribiendo, leyendo, soñando, era el rincón de la inspiración.
Luego, yo terminé convirtiéndome en un rincón, pero no toda yo, sino mi panza, ese fue el rincón de la vida donde vivó Analu durante nueve meses, su lugar favorito, donde estaba calientita y protegida del mundo que la rodeaba y le era aún desconocido. Un rincón que no era como ninguno de todos los anteriores porque ya no era solo mío, era también de ella, su refugio de nubes donde nunca estaba sola y me llamaba a pataditas. Era divertido sentirla dentro de mi panza, un poco doloroso, es cierto, pero no por eso menos divertido, pues tenía la sensación de que mi panza le quedaba chica y era gracioso sentirla abrirse espacio a patadita limpia.
Ahora ya no busco ni me buscan a mí, no hay nada que buscar ni encontrar porque no he perdido nada ni ella me ha perdido a mí solamente ha cambiado de rincón, de mi panza a mi corazón.
jueves, 16 de junio de 2011
EL AMOR
¿Qué es el amor? son los ojos cansados de mi padre que no se rinden a pesar de las adversidades, es la fortaleza de mi madre que se hace grande para protegerme hasta de mi propia sombra, es la comprensión de mi amiga Pilar que nunca me ha juzgado y ha guardado como suyos mis secretos, es el abrazo cálido de mi abuelita papayita a la que echo tanto de menos, son las palabras de aliento de Ramón que me animan cuando siento que ya no doy mas, son las conversaciones amenas con mi amiga Martha, las tertulias hasta la madrugada en el Haiti con Margarita, las historias graciosas de Teresita mientras pintaba sus caballos de paso y se reía de ella misma, las llamadas de atención del nono cuando hacía una de las mías, que valgan verdades fueron muchas, las idas al teatro con mi amiga Coco a la que hace tiempo no veo y recuerdo constantemente, los silencios melancólicos de mi hermana que me lo dicen absolutamente todo, la risa de mi Ana Lu cuando me siente llegar, las tardes en el parque rodeada de niños que juegan, ríen y son felices con un jueguete ajeno o persiguiendo una pelota vieja, son los recuerdos que regresan a mi memoria para recordarme que estoy viva aunque algunos de los que me amaron se hayan ido. El amor es algo que siento pero no sé explicar cuando te veo y me llamas cariñosamente Titi, es un nudo en la garganta cuando pensé que mi padre se iba para siempre y un milagro lo hizo volver, es la vida misma que me enseña vivir y a convivir, es levantar el teléfono y escuchar tu voz, es saber que me has perdonado aunque no lo merecía, es volver a ti aunque a veces tenga ganas de irme, es dejarte ser tu mismo, es dejarla libre cuando llegue el momento sin ponerme a llorar, es decir lo que siento aunque no me escuchen, el amor es a veces silencioso y otras milagroso, es más simple de lo que parece y menos complicado de lo que creía.
domingo, 12 de junio de 2011
HOLA ANA LU
Ana Lu, todos los juegos y los cuentos, la dulzura indescriptible de tu carita de ángel, esas ganas locas de descubrir lo que crees oculto en mi bolsillo y en el tuyo, no desistes, buscas y buscas, y yo te observo desde mi ventana pensando en lo maravillosa que es tu curiosidad. Eres así, curiosa y juguetona, y yo a tu lado me hago también chiquita, me reinventas mientras yo me invento juegos nuevos, son esos pequeños momentos los que me dicen que nada ni nadie nos podría separar porque las dos formamos un equipo indestructible, y segura estoy que en nuestras vidas habrán cielos nuevos, muchas sonrisas y quizá alguna que otra lágrima que aunque quisiera no podré evitar.
Ya no estoy sola, eres mi alegría, mi pequeña torbellino vestida de esperanza. No me he vuelto a sentir triste desde que naciste, y hasta he olvidado las veces que me han lastimado porque tu curaste mis heridas con una simple sonrisa o con tus grititos de alegría, esos que sueles hacer mientras juegas, es tu manera de darme amor, de decirme te amo mamá pero no lo puedo expresar con palabras. Y yo, me vuelvo de nuevo pequeña, pero no llego a tu altura, que va, ya no tengo tu inocencia ni tus ganas de soñar, se las llevaron los años por mas que me haga chiquita de vez en cuando, pero tú no te rindes y me dices con tu mirada que es posible seguir soñando aunque ya no tenga tu inocencia . Sabes, cuando te veo revoloteando por la casa como si el mundo solo fueran tus muñecas y tus juguetes, quisiera detener el tiempo como quien pulsa una tecla para congelar una imagen, pero no puedo hacerlo porque aunque yo no quiera tienes que crecer y hacerte fuerte pero no como mamá, yo era muy débil a tu edad y tu amenazas con ser mucho más valiente e independiente que yo, y me gusta la idea, lo que no me gusta es que para eso tengas que crecer, pero es la ley de la vida, y quisiera infringirla sin pagar una multa o ir a la cárcel por mamá rebelde. Y te miro mientras pienso en como detener el tiempo y tú te ríes como si adivinaras mis pensamientos, y me gusta tu risa limpia, transparente como el agua que tomas en tu toma todo, el que te gusta tanto y no le prestas a nadie. Así eres mi pequeña Ana Lu, la reina de mi vida.
Ya no estoy sola, eres mi alegría, mi pequeña torbellino vestida de esperanza. No me he vuelto a sentir triste desde que naciste, y hasta he olvidado las veces que me han lastimado porque tu curaste mis heridas con una simple sonrisa o con tus grititos de alegría, esos que sueles hacer mientras juegas, es tu manera de darme amor, de decirme te amo mamá pero no lo puedo expresar con palabras. Y yo, me vuelvo de nuevo pequeña, pero no llego a tu altura, que va, ya no tengo tu inocencia ni tus ganas de soñar, se las llevaron los años por mas que me haga chiquita de vez en cuando, pero tú no te rindes y me dices con tu mirada que es posible seguir soñando aunque ya no tenga tu inocencia . Sabes, cuando te veo revoloteando por la casa como si el mundo solo fueran tus muñecas y tus juguetes, quisiera detener el tiempo como quien pulsa una tecla para congelar una imagen, pero no puedo hacerlo porque aunque yo no quiera tienes que crecer y hacerte fuerte pero no como mamá, yo era muy débil a tu edad y tu amenazas con ser mucho más valiente e independiente que yo, y me gusta la idea, lo que no me gusta es que para eso tengas que crecer, pero es la ley de la vida, y quisiera infringirla sin pagar una multa o ir a la cárcel por mamá rebelde. Y te miro mientras pienso en como detener el tiempo y tú te ríes como si adivinaras mis pensamientos, y me gusta tu risa limpia, transparente como el agua que tomas en tu toma todo, el que te gusta tanto y no le prestas a nadie. Así eres mi pequeña Ana Lu, la reina de mi vida.
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