La miro dormir pero en realidad no duerme, tiene los ojitos cerrados pero no duerme, no puede dormir aunque se muera de sueño, de verdad lo intenta, se acomoda y acomoda al chupón dentro de su boca, junta sus manitos y sus pies, está echada de costado, es su posición favorita, a mi se me hace un nudo en la garganta, se me oprime el corazón porque no para de toser a pesar de que le he dado todos los medicamentos que su pediatra me ha recetado. La he llevado para que la revise, me dice que realmente no tiene nada de importancia, solo una tos que se le irá quitando en el transcurso de los próximos dìas, pero a mi no me parece una simple tos, todo lo contrario, es una tos majadera que la tiene sometida a noches sin dormir, que la pone a temblar, que le hace vomitar. Como me puede decir entonces que es una simple tos si Ana Lu no puede conciliar el sueño y cuando está a punto de conseguirlo le viene la tos de nuevo, tose y tose y tose y no para de hacerlo mientras su carita se llena de lágrimas y la mía tambien, y al verla así siento una impotencia que no puedo explicar, una mezcla de rabia y angustia que me asusta. Entonces la acompaño mientras tose sin parar y me siento aún peor porque no puedo evitarle el sufrimiento, pero ahí estamos las dos recostadas en mi cama, yo haciendo mi mejor esfuerzo para aliviarla aunque no lo consiga, y ella mirándome fijamente con sus ojitos humedecidos y cansados, y pienso en lo valiente que es ella y en lo cobarde que soy yo, en todas las lecciones de vida que me da y en lo torpe que soy para darme cuenta de que sus enseñanzas son mi mayor fortuna. Creo que no debo pensar mucho sino dejarme llevar por mi intuición, pero es inevitable dejar de hacerlo cuando la veo sufriendo, sin embargo, ella no se deja vencer cuando yo ya estoy vencida y me dice con su mirada tierna, mamà es una simple tos como dice mi doctor, ya pasara, solo dame mis remedios y mucho amor, no te cuestiones tanto que lo estás haciendo mejor de lo que tù crees, tù sola presencia a mi lado me alivia, me hace feliz, y yo la lleno de besos hasta que se gasten sus cachetes, la acurruco a mi lado como cuando tenia unos cuantos meses y mi calor era lo único que la calmaba, y ella sonríe entre lagrimitas porque así es ella, valiente como ninguna, nunca se da por vencida, y menos aún por una simple tos como dice el pediatra, aunque yo discrepe con sus apreciaciones.
jueves, 7 de julio de 2011
martes, 28 de junio de 2011
Y DESPUES DE VEINTICINCO AÑOS
Ha pasado un cuarto de siglo, parecen muchos años aunque después de verlas no me parecieron tantos. Las reconocí a todas, unas más rubias, otras más flacas, algunas igual de alegres y divertidas, otras un poco introvertidas, en realidad siempre lo fueron o al menos las recuerdo así. l Las divertidas y alocadas seguìan siéndolo, parecía como que el tiempo se hubiera detenido en cada una de ellas, y me preguntaba por qué tenìa la sensación de que seguíamos siendo en esencia las mismas personas, claro con alguno que otro rasguño en el alma, inevitable en veinticinco años, no en vano pasa el tiempo. Pero allí estábamos las que quisimos ir, las que teníamos poco o mucho que contar porque hemos pasado once años juntas y aunque nada sea igual todos los buenos recuerdos aparecen en la memoria. Y yo que soy nostálgica por naturaleza y conservo desde niña la absurda manìa de volver al pasado, ese día pude darme cuenta de que más que solo simples recuerdos quedaban en nosotras, pequeñas cosas con las que fuimos felices, y entonces volvimos nuevamente a reunirnos para recordar la felicidad con la misma frescura de cuando eramos niñas, y ahi estábamos, las chanconas, las traviesas, las calladitas, las femeninas, las teatreras, las relajadas, las comunicativas, reconociéndonos unas en otras como si los años no hubieran pasado. Y en efecto esa noche no pasaron o no quisimos que pasaran o simplemente estábamos felices como cuando eramos niñas y aún nos quedaba esa pizca de inocencia en la mirada.
jueves, 23 de junio de 2011
MIS RINCONES FAVORITOS
Desde chica he tenido un rincón favorito, ahora que recuerdo, solía pasar largas horas jugando en un pequeño bar junto a la sala de la casa de mis padres, un bar que tenía una media pared que me protegía del mundo exterior, ahi me tumbaba sobre unos cojines a mirar el techo agrietado mientras pensaba en mi próxima travesura, la planeaba tomando en cuenta hasta el mínimo detalle, y cuando me cansaba de pensar llevaba a todas mis muñecas a ese rinconcito que se había convertido en mi refugio, para peinarlas, vestirlas, mimarlas. Después de algunos años nos mudamos de casa a otra un poco más pequeña, en esa casa no había un bar ni nada que se le pareciese, sin embargo, no pasaron muchos días para que yo me refugiara en un nuevo rincón, una esquina del pasillo que conducía a las habitaciones, ahi puse algunos de mis tesoros bien pegaditos a la pared como para que nadie mas que yo los viera pero era imposible que pasaran inadvertidos, ya no estaba esa media pared que me protegía del mundo exterior. Pero ahi estaba yo sentada en el piso con la espalda recostada en esa esquina mirando un techo más estrecho y sin grietas, que al principio me parecía ajeno, pero que con el transcurrir de los días fui sintiendo como mío, era mi pedacito de cielo, de cemento duro y desteñido, mi rincón favorito aunque no fuera tan bonito como el de mi casa anterior. Después de cinco años volví a mudarme, era ya grande como para buscarme un rincón en mi nueva casa, sin embargo, y cuando menos lo esperaba mi nuevo rincón me encontró a mí, era mi nueva habitación, pero no toda la habitación, que va, sino un espacio muy pequeño donde empecé a escribir mis primeros cuentos, era un escritorio empotrado en la pared, estaba tan metido que casi no se me veía desde la puerta. En ese escritorio pasaba tardes enteras escribiendo, leyendo, soñando, era el rincón de la inspiración.
Luego, yo terminé convirtiéndome en un rincón, pero no toda yo, sino mi panza, ese fue el rincón de la vida donde vivó Analu durante nueve meses, su lugar favorito, donde estaba calientita y protegida del mundo que la rodeaba y le era aún desconocido. Un rincón que no era como ninguno de todos los anteriores porque ya no era solo mío, era también de ella, su refugio de nubes donde nunca estaba sola y me llamaba a pataditas. Era divertido sentirla dentro de mi panza, un poco doloroso, es cierto, pero no por eso menos divertido, pues tenía la sensación de que mi panza le quedaba chica y era gracioso sentirla abrirse espacio a patadita limpia.
Ahora ya no busco ni me buscan a mí, no hay nada que buscar ni encontrar porque no he perdido nada ni ella me ha perdido a mí solamente ha cambiado de rincón, de mi panza a mi corazón.
jueves, 16 de junio de 2011
EL AMOR
¿Qué es el amor? son los ojos cansados de mi padre que no se rinden a pesar de las adversidades, es la fortaleza de mi madre que se hace grande para protegerme hasta de mi propia sombra, es la comprensión de mi amiga Pilar que nunca me ha juzgado y ha guardado como suyos mis secretos, es el abrazo cálido de mi abuelita papayita a la que echo tanto de menos, son las palabras de aliento de Ramón que me animan cuando siento que ya no doy mas, son las conversaciones amenas con mi amiga Martha, las tertulias hasta la madrugada en el Haiti con Margarita, las historias graciosas de Teresita mientras pintaba sus caballos de paso y se reía de ella misma, las llamadas de atención del nono cuando hacía una de las mías, que valgan verdades fueron muchas, las idas al teatro con mi amiga Coco a la que hace tiempo no veo y recuerdo constantemente, los silencios melancólicos de mi hermana que me lo dicen absolutamente todo, la risa de mi Ana Lu cuando me siente llegar, las tardes en el parque rodeada de niños que juegan, ríen y son felices con un jueguete ajeno o persiguiendo una pelota vieja, son los recuerdos que regresan a mi memoria para recordarme que estoy viva aunque algunos de los que me amaron se hayan ido. El amor es algo que siento pero no sé explicar cuando te veo y me llamas cariñosamente Titi, es un nudo en la garganta cuando pensé que mi padre se iba para siempre y un milagro lo hizo volver, es la vida misma que me enseña vivir y a convivir, es levantar el teléfono y escuchar tu voz, es saber que me has perdonado aunque no lo merecía, es volver a ti aunque a veces tenga ganas de irme, es dejarte ser tu mismo, es dejarla libre cuando llegue el momento sin ponerme a llorar, es decir lo que siento aunque no me escuchen, el amor es a veces silencioso y otras milagroso, es más simple de lo que parece y menos complicado de lo que creía.
domingo, 12 de junio de 2011
HOLA ANA LU
Ana Lu, todos los juegos y los cuentos, la dulzura indescriptible de tu carita de ángel, esas ganas locas de descubrir lo que crees oculto en mi bolsillo y en el tuyo, no desistes, buscas y buscas, y yo te observo desde mi ventana pensando en lo maravillosa que es tu curiosidad. Eres así, curiosa y juguetona, y yo a tu lado me hago también chiquita, me reinventas mientras yo me invento juegos nuevos, son esos pequeños momentos los que me dicen que nada ni nadie nos podría separar porque las dos formamos un equipo indestructible, y segura estoy que en nuestras vidas habrán cielos nuevos, muchas sonrisas y quizá alguna que otra lágrima que aunque quisiera no podré evitar.
Ya no estoy sola, eres mi alegría, mi pequeña torbellino vestida de esperanza. No me he vuelto a sentir triste desde que naciste, y hasta he olvidado las veces que me han lastimado porque tu curaste mis heridas con una simple sonrisa o con tus grititos de alegría, esos que sueles hacer mientras juegas, es tu manera de darme amor, de decirme te amo mamá pero no lo puedo expresar con palabras. Y yo, me vuelvo de nuevo pequeña, pero no llego a tu altura, que va, ya no tengo tu inocencia ni tus ganas de soñar, se las llevaron los años por mas que me haga chiquita de vez en cuando, pero tú no te rindes y me dices con tu mirada que es posible seguir soñando aunque ya no tenga tu inocencia . Sabes, cuando te veo revoloteando por la casa como si el mundo solo fueran tus muñecas y tus juguetes, quisiera detener el tiempo como quien pulsa una tecla para congelar una imagen, pero no puedo hacerlo porque aunque yo no quiera tienes que crecer y hacerte fuerte pero no como mamá, yo era muy débil a tu edad y tu amenazas con ser mucho más valiente e independiente que yo, y me gusta la idea, lo que no me gusta es que para eso tengas que crecer, pero es la ley de la vida, y quisiera infringirla sin pagar una multa o ir a la cárcel por mamá rebelde. Y te miro mientras pienso en como detener el tiempo y tú te ríes como si adivinaras mis pensamientos, y me gusta tu risa limpia, transparente como el agua que tomas en tu toma todo, el que te gusta tanto y no le prestas a nadie. Así eres mi pequeña Ana Lu, la reina de mi vida.
Ya no estoy sola, eres mi alegría, mi pequeña torbellino vestida de esperanza. No me he vuelto a sentir triste desde que naciste, y hasta he olvidado las veces que me han lastimado porque tu curaste mis heridas con una simple sonrisa o con tus grititos de alegría, esos que sueles hacer mientras juegas, es tu manera de darme amor, de decirme te amo mamá pero no lo puedo expresar con palabras. Y yo, me vuelvo de nuevo pequeña, pero no llego a tu altura, que va, ya no tengo tu inocencia ni tus ganas de soñar, se las llevaron los años por mas que me haga chiquita de vez en cuando, pero tú no te rindes y me dices con tu mirada que es posible seguir soñando aunque ya no tenga tu inocencia . Sabes, cuando te veo revoloteando por la casa como si el mundo solo fueran tus muñecas y tus juguetes, quisiera detener el tiempo como quien pulsa una tecla para congelar una imagen, pero no puedo hacerlo porque aunque yo no quiera tienes que crecer y hacerte fuerte pero no como mamá, yo era muy débil a tu edad y tu amenazas con ser mucho más valiente e independiente que yo, y me gusta la idea, lo que no me gusta es que para eso tengas que crecer, pero es la ley de la vida, y quisiera infringirla sin pagar una multa o ir a la cárcel por mamá rebelde. Y te miro mientras pienso en como detener el tiempo y tú te ríes como si adivinaras mis pensamientos, y me gusta tu risa limpia, transparente como el agua que tomas en tu toma todo, el que te gusta tanto y no le prestas a nadie. Así eres mi pequeña Ana Lu, la reina de mi vida.
martes, 7 de junio de 2011
EN LA VARIEDAD ESTA EL GUSTO
Vivo en un país, como dice un político que me desagrada mucho, donde habitan todas las sangres. Debo admitir que tiene razón aunque el político en mención no me guste nada. Somos personas con características particulares que nos hacen únicos y facilmente diferenciables unos de otros. Será el clima o la comida, pero lo cierto es que creo que ambas cosas tienen mucha influencia en el actuar y el sentir contidiano de cada uno de nosotros.
Se dice que la Selva siempre anda de fiesta, de baile en baile, y como no va a ser con ese esplendoroso sol que se hace sentir apenas despunta la mañana para alegrarle el día a cualquiera. Sí, en la selva se celebra todo lo que hay que celebrar y si no hay nada que celebrar igual nomás se baila y se come, y se invita a la fiesta al vecino y al amigo del vecino y al amigo del amigo del vecino, no hay problema, total la comida nunca falta ni sus afrodisiacos tragos que tienen la virtud de invitar cordialmente al amor porque en la selva se ama, y el que no ama mejor que no vaya a la fiesta ni a la Selva. Asi son, amigables, alegres, calientes por el sol o por sus afrodisiacos o por su propia naturaleza o como dice una amiga por ahi por las motos, porque no hay nada más sexy que una chica manejando moto mientras sus cabellos flotan en el aire.
En cambio en la sierra la gente anda tapadita, las mujeres desconfían de los extraños, tienen la mirada calmada, como triste, son más bien tímidas, pero no por eso tontas, será el frío que por las noches se mete hasta en los huesos y les quita las ganas de sonreir, y las hace parecer tristes cuando en realidad me imagino no lo serán tanto. Son creativas, unas verdaderas artistas, autodidactas, cuyo talento les viene de antaño y lo transmiten de generación en generación. Asi son, felices aunque por fuera parezcan tristes, es que asi son las artistas, melancólicas por naturaleza.
Y ahora me toca a mí, y la verdad es que no me reconozco ni en una ni en otra, ni chicha ni limonada, no soy ni feliz ni triste, termino medio nomás, como lo somos la mayoría de capitalinas que vamos por la vida corriendo, nunca tenemos tiempo para nada, y menos aún para pensar en el otro, suficiente tenemos con nosotras mismas y nuestros problemas, será también por el clima que no termina de definirse, que no es ni frío ni caluroso, o por la comida que por lo general es al paso, o por el bullicio de la ciudad que está cada día más caótica si no me creen pregúntenle a Susana Villarán.
Somos diferentes y es maravillosos y divertido, en la diversidad está el gusto, pero mientras no lo entendamos de esa forma, seguiremos siendo tres países en uno, y la idea es que seamos un solo país con tres regiones diferentes que se entienden y se quieren.
sábado, 14 de mayo de 2011
ANA LU EN MANCORA
Llegamos. Al fin, dijo mi esposo mientras acostaba a Ana Lu que había llegado dormida al hotel. Eran más de las diez de la noche, y considerando que Ana Lu suele acostarse a las siete de la noche era totalmente comprensible que la pobre estuviera profundamente dormida.
Al día siguiente nos levantamos muy temprano, teníamos ganas de salir corriendo de la habitación para verlo todo, ¿Qué era todo? simplemente el mar que desde nuestra ventana se veía grandioso, infinitamente azulado verdoso, mas bonito que en la página de internet de donde habíamos sacado la información para el viaje, y eso que en esas páginas suelen exagerar la belleza de los lugares con el famoso fotoshop. Pero para Ana Lu el mar no era digamos lo que capturó su atención, todo lo contrario, le dio miedo, de arranque lloró al oir el sonido de las olas mientras su papá intentaba sin resultado alguno llevarla hacia la orilla, no no no le decía llorando mientras escondía su carita llena de lágrimas en su pecho. Por supuesto que no quisimos someterla a un sufrimiento innecesario por lo que terminamos llevándola nuevamente al hotel. De pronto se había calmado, no lloraba y empezó a gritar la única palabra que sabe decir "agua" y en la piscina llena de agua se metió con una amplia sonrisa en su carita que ya no tenía lágrimas, pataleaba, jugaba con el agua, se la tomaba, caminaba alrededor de la piscina, sonreía, gritaba de alegría y después de nó sé cuanto rato, supuse que había pasado mucho tiempo porque sus manitas ya estaban totalmente arrugadas, intenté sacarla sin éxito de la piscina. Ella no quería salir y la verdad yo ya no quería que saliera aunque se le arrugara toda la piel porque hacía mucho tiempo que no la veía tan feliz. Era toda una niña mancoreña con pinta de mini hippie, con los pelos despeinados y una casaquita con capucha que la protegía de los vientos que empezaban a soplar con fuerza durante la tarde. Una niña mancoreña con chupón y pañales de winnie pooh, una niña feliz disfrutando de la naturaleza, el aroma a sal, los vientos cálidos, y las tardes llenas de diversión en la piscina.
La mascota del hotel era un simpaticó gatito que merodeaba por todos lados, y al que Ana Lu llamaba gritándole gua guao porque para ella todos los animales de cuatro patas son guao guaos.Era gracioso escucharla cuando llamaba al gatito, y era más gracioso aún verla posar para las fotos que su papá no se cansaba de tomarle, es una posera con estilo, coquetísima y loquísima. No cabe duda que este viaje fue divertido y sobretodo muy estimulante para mi pequeña Ana Lu.
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