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lunes, 7 de febrero de 2011

LA NIÑA DE LA GUERRA

La primera vez que la vi me impresionaron sus maravillosos ojos verdes porque  expresaban cierta tristeza, quizà nostalgia del pasado, de un pasado que fui descubriendo con el transcurrir de los años. La recuerdo parada en la puerta de su departamento con un moño hecho a la loca, siempre sus moños fueron hechos a la loca, un pincel en la mano, la ropa manchada de pintura,  sus manos temblorosas, respondiendo de mala gana las preguntas que le hacìa una señorita. Teresita parecìa apurada, impaciente, con ganas de cerrarle la puerta en la cara, no lo hizo, pudieron màs sus buenos modales, a los que a veces dejaba de lado porque la verdad nunca le importò lo que la gente pensara de ella ni de sus modales. Yo tenìa unos catorce años, poca verguenza y mucha curiosidad por descubrir lo que habìa detràs de esa puerta a medio abrir, sin embargo, algo de temor me daban esos maravillosos ojos verde que parecìan tristes, enigmàticos, como si tuvieran una larga historia que quisieran contar.  De pronto escuchè a la señorita despedirse amablemente mientras Teresita hacìa un gesto forzado con los labios intentando un sonrisa fallida mientras la mujer desaparecìa por los largos pasillos del edificio, me dio risa la escena, a Teresita tambièn, y de pronto nos encontramos las dos rièndonos juntas en la sala de su departamento. Colgados en las paredes muchos cuadros, algunas fotografias, un ambiente alegre  que contrastaba con sus ojos coloridos pero tristes, y allì en medio de ese carnaval bohemio estaba yo, con mis catorce años recièn cumplidos jugando a ser grande, sintièndome libre, escuchando sus historias contadas con tanta gracia porque ella era asi, graciosa y elegante, aunque se vistiera con esos horribles pantalones de franela desteñida y su tìpico moño hecho a la loca, lucía  elegante porque a ella la elegancia se le salìa por los poros, no necesitaba ni una pizca de maquillaje para verse hermosa, ni lucir trapos caros para brillar ni para cautivar. Teresita,  parecìa estar siempre en otro mundo, con la mirada puesta en el horizonte, en ese horizonte que tantas tardes observaba desde la cubierta del barco que la sacò de España para llevarla por el mundo cuando su padre aùn la llamaba cariñosamente Nena. Asi llegò al Perù, despuès de algunas peripecias y despuès de haber besado algunos sapos. Llegò para quedarse porque ella así lo decidió. Era pasional y esa misma pasiòn que ponìa en cada uno de sus cuadros la condujo hacìa èl, su maestro, y por èl se quedò, por los caballos de paso, por la playa, y porque ya no querìa ser de nuevo una niña de la guerra. Y ahora que ya no està la sigo recordando tal y como la vi la primera vez, con ese aire despreocupado, con las manos manchadas de pintura, diciendo unas cuantas groserìas mientras me contaba sus historias, caminando por  la calle con direcciòn a la nada,  mirando el suelo como si buscara algo, y aunque es inevitable que no me sienta triste cuando pienso en ella, al mismo tiempo puedo sonreir recordando sus locuras y sus ganas constantes de reirse de ella misma. Teresita pintò lo que le dio la gana, amò sin discreciòn, escribiò un libro y creo que finalmente fue feliz.

sábado, 22 de enero de 2011

Fragmento de mi libro de relatos"De recuerdos y sueños y amores y mas...


"DE RECUERDOS Y SUEÑOS Y AMORES Y MAS

Fragmento de mi libro de relatos "De recuerdos y sueños y amores y mas...

- Papito, papi querido, sigue leyendo, me gusta escuchar tu voz, mamá dice que tu voz tiene carácter. ¿Qué es carácter, papi? responde.
- ¿Qué más dice tu madre?
- Que pronto te irás de casa. Yo le grito con toda mi voz, “mamá mentirosa”, “mamá mala”. ¿Por qué mamá dice mentiras? Papito responde, ¿papi se fue a la luna? – preguntaba Mariana cuando lo notaba completamente ausente. Mamá se escondió para llorar, dice que es un juego nuevo, papi, no me gusta ese juego. Creo que se volvió loca como la abuela.
- Mariana, baja la voz, la abuela está enferma.
- Mamá dice que está loca y que por su culpa se murió el abuelo francés.
- Basta niña, ya tienes ocho años.
- ¿Y tú cuántos años tienes?
- Muchos.
- ¿Cuántos?
- No te importa.
- Mi papi se volvió viejo, como al abuelo francés le llegó el climaterio.
- ¡Mariana! ¿Dónde escuchaste esa tontería?
- Me lo dijo mamá.
- No lo repitas.
- ¿Por qué?
- Porque no.
- Entonces es verdad. Mi papito ya no puede con una mujer.
- Te voy a lavar la boca con jabón.
- ¡Ah!, no papito, por favorcito no lo hagas. Le suplicaba mientras resbalaban por sus mejillas unas cuantas lágrimas de cocodrilo.
- Pórtate bien.
- Te lo prometo papito, pero no me laves la boca.
- Vamos a partir la torta.
- Mamá sigue jugando el nuevo juego, ¿Cuánto faltará para que se le acaben las lágrimas?
- Llama a tu madre.
- Está jugando el juego triste. Mamá la llorona, la abuela loca, vaya familia la que tengo.
- Basta, qué rápido se te olvidan las promesas. ¿Sabes qué les pasa a las niñitas que no cumplen sus promesas?
- Sí.
- ¿Qué les sucede?
- Se las lleva el diablo.
- ¿Quién te dijo eso?
- Mamá.
- Ella te mintió, el diablo no existe.
- Eso no es verdad – replicó Mariana gritando- sí existe y vive en el infierno.
- Claro que no.
- Si el diablo no existe entonces tampoco existe Dios - le dijo Mariana muy resuelta. El padre enmudeció, la miró fijamente a los ojos sin parpadear. Las palabras de su hija le sonaron como un cañonazo en sus oídos, su rostro se agrandó y el papá perdió la serenidad que a los ojos de Mariana siempre había sido su mejor virtud. El padre estaba asustado y ella no lo podía creer. Por primera vez lo advirtió como a un hombre común y silvestre, no era más el superhombre, al que había inventado para sentirse protegida. Contéstame papá, ¿Dios tampoco existe?
- No, pequeña - respondió luego de un sin fin de reflexiones y una larga pausa.
- ¡Qué estás diciendo! – Exclamó gritando- Dios vive en el cielo donde también vive el abuelo francés. Papá estás loco como la abuela.
- Cálmate Mariana – decía suplicante el padre mientras le sujetaba los hombros. Ven, vamos a soplar las velitas, todos te esperan.
- Contéstame ¿Dónde está el abuelo francés? el padre no hablaba, permaneció en silencio tratando de encontrar una respuesta. ¡Ah!, Exclamó la niña, no lo sabes, ¿verdad?
- Vamos al comedor.
- No voy, primero dime ¿Dónde vive el abuelo?
- Mariana, todos los invitados nos esperan – el papá se impacientó, la tomó de la mano, Mariana se soltó de un tirón y se apoyó en la pared – Dios existe, me lo dijo mamá, como también existe el diablo. Ahora lo sabes y más te vale que no lo olvides. Imprevistamente el papá se rindió ante una criatura de ocho años. Cuando lo vio vencido sintió tanta lástima por él como la siente ahora.
Acabada la fiesta de cumpleaños el papá se fue de casa tal como lo predijo la madre, y esa triste noche Mariana se hizo solo una pregunta ¿Por qué no se le habrá ocurrido creer en Dios?

EL GRITO DE ANA LU

Si algo me maravilla de Ana Lu es su espontanea forma de acercarse a la gente,  aùn camina como borrachita, tambaleàndose de un lado a otro,  pero ese pequeño gran  detalle no es impedimento para que ella cual iman atraiga a las personas. Quizà sea por su  natural sonrisa o por la forma graciosa  que  levanta la mano para saludar, o por  su grito profundo, ese que a veces suena como un pito agudo, delicado pero contundente. Ana Lu suele atraer las miradas de todos  aquellos  que se cruzan por su camino, consigue sin gran esfuerzo convertirse en el centro de atenciòn, desde ya tiene pasta de comunicadora, de contadora de cuentos, de payasita de circo, de cantante de opera o de zarzuela, con esa voz que de repente se convierte en grito, se eleva y luego  baja para  situarse  en el decibel preciso, como si lo hiciera a propòsito, como si supiera como hacerlo, será que lo adivina, lo intuye, y cuando siente que la voz se le escapa demasiado la guarda porque en el fondo de su inconciencia sabe que es solo  suya, no mìa, por eso la dejo gritar, expulsar sus alaridos que parecen aprendidos, pero no lo son, la dejo ser como quiere ser aunque realmente aùn no sepa como es. Su grito lo expresa todo porque le sale de adentro, de lo màs profundo de su inconsciencia, es parte de su imàn como lo son tambièn sus ojos razgados que la asemejan a un dibujo animado, o como lo es su sonrisa cautivante. Asi es mi Ana Lu, ahora convertida en un imàn que no solo atrae miradas, que va, ella atrae mucho màs que eso porque ella es mucho màs de lo que alguna vez siquiera imaginè

jueves, 13 de enero de 2011

No quiero hacerlo màs.

Hoy estoy irremediablemente triste, hoy no pude acompañarla, no pude confortarla, no pude animarla, no pude hacer nada por ella, otros lo hicieron por mi, me hubiera gustado hacerlo yo pero no pude. ¿Por què no puedo hacer las cosas que quiero hacer? ¿Por què me siento atada, amarrada, anclada a algo que nunca antes me habìa  disgustado hacer pero ahora  siento como una carga muy pesada?, me disculpo dicièndome a mi misma que lo hago por ella, que sigo alli por ella cuando en realidad lo sigo haciendo porque no sè hacer otra cosa y  porque no encuentro la forma de hacer algo diferente  que me desamarre de semjante carga.  No quiero hacerlo porque lo que realmente quiero es acariciarla sin descanso, despertar todos los dìas con la certeza de que nadie me movera de su lado por un buen rato, acostarme sabiendo que velarè sus sueños y no sonarà un horrible despertador para decirme que se acabò mi tiempo de cuidar sus sueños,  sin embargo, hoy no pude hacerlo, y me fui con el alma encogida, me fui cuando no querìa irme, y cuando estuve a punto de regresar corriendo para abrazarla de nuevo no pude hacerlo, fue mejor asi, no hubiera podido desprenderme de ella. Hoy no pude mimarla, consolarla, acompañarla, otros lo hicieron por mi, hubiera querido hacerlo yo, pero otra vez no pude y creo que las veces que no pueda se iràn sumando en mi memoria, y seràn como un callo que no se curarà nunca, y que con el transcurso del tiempo supongo se harà insoportable el dolor. Hoy estoy irremediablemente triste, sola con mi pena que se hace cada dìa màs penosa, y aunque yo quiera deshacerme de esta carga que se me hace cada dia màs pesada, no puedo hacerlo sola.

lunes, 27 de diciembre de 2010

NOSTALGIA DE FIN DE AÑO

Estos dìas me siento un tanto nostàlgica, quizà sea porque el año està por terminar y aunque no tengo la costumbre de hacer un balance de lo que fue mi año, pienso que podrìa ser una de los motivos que me tienen por estos dias un poco tristona. Soy un ser nostàlgico por naturaleza aunque no lo parezca, no es que dismule mi tristeza, es simplemente que tambièn soy una persona alegre, y puede que en muchas oportunidades mi alegrìa le gane a mi tristeza y eso creo que es bueno. Pero volviendo a mis sentimientos de estos ùltimos dìas del año, creo que por primera vez quizà inconcientemente estoy haciendo un balance de mi año aunque nunca haya hecho uno antes, ¿serà porque este año es diferente a todos los anteriores?. Este año mi Ana Lucia se ha posesionado totalmente de mi vida, la ha hecho suya, y ella con la sutileza inconciente que la caracteriza  ha sacado de mi lo bueno que tenìa dentro, me ha vuelto mas paciente, mas observadora, mas cuidadosa, mas cariñosa, y aunque sienta que ella es lo mejor que me ha pasado en la vida,  tengo a ratos la sensaciòn de que le hubiera podido  dar màs tiempo del que le di , mas sonrisas, mas besos, mas abrazos, mas tardes juntas. Siento que no es suficiente el tiempo que pasò con ella, que son pocos los besos que le doy, y aunque ella me tiene totalmente sometida a sus infantiles caprichosos siempre tengo la sensaciòn de que todo lo que hago no es suficiente, y puede que esta sensaciòn de insatisfacciòn sea la que me està entristeciendo.
Ella,  tiene la virtud de hacerme sentir al mismo tiempo la mejor madre del mundo y la peor de todas, ella  todavia no ha aprendido a decir màs de tres palabras, sin embargo, me lo dice todo con su sola maravillosa presencia en mi vida, ella que sin querer queriendo  reta a mi paciencia con una que otra pataleta, y consigue ponerme nerviosa cada vez que llora sin motivo aparente, ella que ha cambiado radicalmente mi rutina, mis dias sin preocupaciones ni responsabilidades. Tan radical ha sido el cambio que a veces extraño aquellos dìas en los que podìa dormir hasta la hora que me apeteciera o quedarme toda la tarde en la cama viendo tele, pero cuando ella  me abraza escondiendo su carita en mi pecho quisiera que ese momentito no terminara nunca y no cambiarìa jamàs mi vida despreocupada de antes por esta que estoy viviendo ahora, aunque a veces injustificadamente la echè un poco de menos. Y a pesar de que ella me pone a prueba todos los dìas sin ninguna compasiòn, porque asi es ella, porque supongo que asi son todos los bebes con sus madres,  la amo con locura, pero con una locura cuerda, porque creo que nunca antes me he sentido mas cuerda que ahora aunque mi vida se torne por momentos caòtica. Y sì estoy ultimamente nostàlgica, soy un ser humano imperfecto y creo que  he hecho los mèritos suficientes durante todo el año para sentirme asi, porque siendo la maternidad la experiencia màs maravillosa que me ha tocado vivir, esta me lleva irremediablemente a un sin fin de reflexiones, donde es inevitable que la frustraciòn asomè sonriendo sarcasticamente desde algùn rincòn de la casa.



miércoles, 1 de diciembre de 2010

ELLA HA EMPEZADO A CAMINAR

Cuando la vi dando sus primeros  pasitos de la mano de su nana no lo podìa creer, parecìa un porfiado que se tambaleaba tìmidamente frente a mis ojos, se le veìa simplemente graciosa. Hacìa tan solo unas cuantas horas que habìa intentado llevarla de la mano sin resultado alguno, pues ella se negaba a dar un solo paso, preferìa sentarse sobre el piso para jugar con sus pelotas, bloques lògicos o cualquier otra cosa que estuviera a su alcance. Y alli estaba ella, caminando de la mano de Mechita, con  pasitos apurados, torpes, como si volara, miràndolo todo desde nuevos àngulos con esa carita de niña traviesa, y pensar que hace algunos meses que ahora me parecen lejanos ella solo dependìa de mis brazos para trasladarse de un lugar a otro. Y ahora es como si de pronto mi pequeña ya no lo fuera tanto, ya puede trasladarse por si misma, puede llegar a donde quiere llegar aunque yo no quiera que llegue, aunque yo no quiera que  se valga por si misma para tenerla siempre bajo mis alas, bastante egoista de mi parte, lo sè, lo acepto, hago un mea culpa pero no puedo evitarlo, quiero que se quede chiquitita como hace algunos meses cuando todo su mundo era solamente yo,  cuando solo le bastaba mi teta para estar satisfecha.
Ella ha dado sus primeros pasitos, ya nada ni nadie la detendrà, ahora se siente libre, ahora ya se me escapa de las manos por mas intentos que haga para retenerla a mi lado.